Domingo 04 de marzo del 2007 El País

El cambio climático trae plagas y aleja las lluvias

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SAN CARLOS, Los Ríos. Plagas devoran las hojas de soya.

Expertos ambientales, meteorólogos, agricultores y dirigentes comunitarios reclaman del Estado una política para enfrentar los efectos del calentamiento global que se presentan en todas las regiones con un clima impredecible  que se expresa con escasez o exceso de lluvias, heladas, olas de calor o frío.

Estiaje. El Gobierno decretó ayer en emergencia al sector agropecuario ecuatoriano.

No solo es la falta de lluvias en la Costa, que para el Gobierno es sequía, sino una serie de anomalías climáticas que enfrenta el país a consecuencia del calentamiento global.

Pese a que Ecuador emite menos del 1% de los gases contaminantes que provocan esta situación, los efectos, que empezaron a manifestarse desde el 2000, ya se sienten y los meteorólogos anuncian que en los próximos años aumentarán, por lo que recomiendan que se adopten políticas de Estado para enfrentar los males.

Los agricultores señalan que  los inviernos llegan tarde o solo se dan lluvias de pocos días y luego hay déficit. El arroz y el maíz no crecen el tamaño acostumbrado. Estos productos, así como la soya y otros, están atacados por plagas. En la Sierra hay heladas  que también asuelan los cultivos.

Ángel López tiene en sus manos callosas un garabato (palo en forma de gancho) y un machete. En su mente,  una preocupación. Mira su maizal sembrado hace 25 días y que debía estar de 60 centímetros de alto, pero que por la falta de lluvias mide solo de 20 cm. Suspira. “Según nuestra astronomía montubia, ahora ya no hay inviernos, solo son lluvias de vez en cuando, de pocos días, y los sembríos soportan problemas”, afirma.

López posee una hectárea  de maíz y arroz en el recinto Potrerillos, del cantón Colimes, uno de los sectores más afectados por la irregularidad del invierno, según un informe de la Subsecretaría de Agricultura que señala que en este lugar el 70% de cultivos se malogró, aunque los campesinos dicen que esa cifra no es tan alta y hablan de que peligra el 30%, “pero todo depende de las agüitas”.

En enero llovió fuerte y el siguiente mes fue seco, indica López. Es miércoles 28 de febrero y él está alegre porque tres días antes hubo lluvias, con las que se recuperaron los sembríos. Pero duda de si estos soportarán los vaivenes del clima.

Aquella anomalía climática se siente no solo en Colimes y otros sectores de la Costa sino en todas las regiones del país y de distintas formas.

Hay déficit y exceso de precipitaciones en lapsos muy cortos; se presentan tormentas, heladas, olas de frío y de calor.

Los labriegos concuerdan con lo que expresan los meteorólogos y expertos ambientales. El cambio climático por el calentamiento global del planeta produce múltiples efectos en el país e irán en aumento, vaticinan estos últimos.

Gonzalo Ontaneda, técnico de climatología del Inamhi (Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología), refiere que desde el año 2000 no hay periodos lluviosos normales: “Se nota que han cambiado los patrones atmosféricos”. El invierno, que en la Sierra se daba de octubre a febrero, y en la Costa, de diciembre a abril, empieza ahora semanas y hasta meses más tarde. O se presentan lluvias solo por días y luego hay prolongados periodos de estiaje (ver cuadros de la siguiente página), con los consiguientes efectos en el agro.

Aquellas consecuencias se esparcen como espinas en el agro de la Costa y la Sierra, en el Oriente y Galápagos. En Guayas y Los Ríos, los arrozales y maizales no alcanzaron el tamaño normal de crecimiento. En el caso del arroz sembrado en enero –expresan los labriegos– debía estar preñado y de un metro de alto, ahora apenas tiene 20 centímetros.

Fidel Castro, presidente del Centro Agrícola de Colimes, dice que habrá una merma importante en la producción. Pide al presidente Rafael Correa que establezca medidas concretas como el reparto de la úrea en forma directa y no por medio del Banco de Fomento, porque solo llega –afirma–  a los grandes agricultores. También solicita que se hagan pozos y canales. En el gobierno de Alfredo Palacio se planificaron en esta zona ocho pozos. Solo se iniciaron cuatro y están inconclusos.

Igual pedido hacen dirigentes agrícolas de Pichincha y El Carmen (Manabí), Quevedo, Ventanas, Vinces y otros de Los Ríos.

El gobierno de Rafael Correa declaró la emergencia productiva el pasado miércoles, pero no se revela hasta hoy un plan concreto de apoyo.

“No solo queremos decretos de emergencia. Sería bueno que hagan pozos y canales”, clama Julio Fuentes, agricultor de San Carlos, Los Ríos. Él lamenta que por el estiaje sus 80 hectáreas de soya estén afectadas por plagas como el cogollero, gusano de soya y mariquita, que devoran los hojas. En inviernos regulares, la producción es de 60 quintales de soya por hectárea, pero estima un rendimiento para este año de solo 45 quintales.

En las plantaciones de maíz atacan el ejército (tipo de gusano) y la langosta. “No hay baja en la producción, habrá choclo para la Semana Santa, pero se debe gastar más en químicos”, refiere Salvador Peña, de La Ercilia, Los Ríos, provincia donde hay unas 10.000 hectáreas de maíz. Igual sucede en Balzar, primer productor maicero del país con 18.000 hectáreas cultivadas.

El déficit de lluvias en el invierno de la Costa afecta a los ríos de las cinco provincias, que tienen cauces bajos, como el Quevedo que, según las huellas de la corriente, hoy está casi tres metros debajo del nivel normal. En Manabí es evidente también aquella carencia, con la baja en el embalse de las presas La Esperanza y Poza Honda.
En la Sierra, además de la baja precipitación, preocupan las heladas (rocío de nieve que quema los sembríos).

Ya nada es igual en el invierno,  ni las albarradas se llenan, insiste Ángel López, de Potrerillos, Guayas. Lo repite Santos Loor, de Azucena, Manabí. Aquel eco se esparce por todo el país.

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