- MAR. 02, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
La modernización trae consigo duros enfrentamientos con la idiosincrasia popular. Así ha ocurrido siempre, desde que las ciudades romanas cambiaban su fisonomía por la mentalidad “divina” de los Césares.
Así fue la de París, que para abrir paso al desarrollo tuvo que expropiar 20 manzanas en el centro, dando paso a nuevas avenidas que hacen el deslumbramiento citadino.
Nosotros no estamos conscientes de esa emancipación, que abra paso a la nueva ciudad. Todavía consideramos que la urbe es solamente “un lugar poblado” y no la ciudad que se destaca en el contexto americano.
En Quito existen tres medios de transporte importantes: el añejo Trole, 1a Ecovía y 1a Metrovía, similares a 1a Metrovía nuestra. Allá aparentemente, funcionan aún cuando la ciudad es estrecha. Sin ánimo de polemizar con sus autores y deseando apoyar el esfuerzo realizado, hago estas puntualizaciones: nuestra Metrovía no debería ser municipal porque la carga que ahora identifica la labor del Alcalde es extremadamente grande.
Este debería ser regulado por un departamento especial público o privado, que tenga técnicos especializados en ingeniería de tránsito. No conozco si entre los profesionales existen personas de esta especialización, ya que la experiencia de otras ciudades así lo determinan. Si no los hubiere, habrá que elegir cinco profesionales de buen nivel para que asistan a cursos de especialización en otros países.
En las ciudades modernas el ingreso al centro de la ciudad es limitado y muy costoso su parqueo. Se debería fijar un área donde se permita estacionar solo en zonas especialmente limitadas. Fuera de esta área el parqueo podrá ser ilimitado. Habrá la necesidad de que una línea de autobuses recorra el sector señalado en forma perimetral, y la mayoría de las personas deberá recorrer el área a pie. Ciertas calles se transformarán en doble vía, solamente separadas por la línea amarilla continúa que señala la dirección de cada una. Esta es una idea a “mano alzada” que deberá ser estudiada con certeza por los técnicos expertos en ingeniería de tránsito.
Los bordillos divisorios son muy altos y sin iluminación fosforescente. A la CTG le corresponderá engendrar la disciplina de tránsito con la aplicación de fuertes multas, y con el sistema implantado en el mundo, de los doce puntos de falla durante el año.
Walter W. Wiesner,
ingeniero, Guayaquil