- MAR. 01, 2007 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Edith Rivadeneira (27) ha recorrido desde el 21 de febrero una decena de entidades entre financieras y del Estado, con su pequeño Derek (4 meses) abrazado a su pecho y sostenido en un canguro de pana azul.
Su objetivo: conseguir el Bono de Vivienda. “Apenas salió la información en los periódicos, yo empecé a hacer los trámites”, cuenta, mientras da de lactar a su hijo. Ella tiene las partidas de nacimiento del Registro Civil, el certificado de Avalúos del Municipio.
También está en el rango de salario que establece el Gobierno: “Soy madre soltera, gano 300 dólares como recepcionista y recibo $ 100 por el montepío de mi papá”, dice.
Edith ha reunido $ 800 con mucho esfuerzo y con esos ingresos consultó en las mutualistas Pichincha y Benalcázar la posibilidad de obtener un crédito si fuese beneficiaria del bono. En la primera le dijeron que le podrían prestar $ 5.000. En la segunda, que hasta $ 8.000, con cuotas de $ 120 mensuales.
En una entidad le comentaron que el Gobierno se está “alocando” al ofrecer bonos sin saber qué casa se comprará. Ella, sin embargo, asegura que continuará buscando opciones.