- FEB. 26, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
El problema con las llamadas “divas” y “divos” de la TV –que de diosas, poco, y de humanas, todo– es que piensan que las prioridades del mundo y por lo tanto las informativas son ellas mismas.
Veamos dos casos recientes. El matrimonio de Xavier Pimentel, hijo pródigo de Ecuavisa, con la modelo Carolina Jaume fue el primero. Pese a que Ecuavisa tuvo la “exclusividad” para la cobertura del acto social, solo pudo hacer breves tomas y entrevistas por diez minutos, pero tal parquedad de imágenes podía ser compensada con información adicional que reportera y presentadora podían dar al público.
Eso si se pensara que el periodismo de espectáculos y farándula es una forma de periodismo. Pero nada más alejado de la realidad. Por el contrario, María Teresa Guerrero puso su mejor cara de esposa experimentada y se dedicó a dar consejos a Carolina Jaume sobre cómo debía llevar su matrimonio... Si se piensa, no es raro; Guerrero está tomando en serio el papel de modelo de vida que le otorgó la televisión por mérito de su belleza física, su exposición pública y poco más.
¿Cómo debiera ser la información de farándula? En primer lugar, fijar las prioridades y luego hacer lo que se exige en cualquier otro campo de la noticia: buscar la verdad, contar historias, contestar los clásicos qué, cuándo, porqué, y más que nada buscar los cómo.