1.– El mensaje de la Palabra de Dios
Jesús rechaza el plan de Satanás acudiendo a la fuerza de la Palabra de Dios que destruye los ídolos y opone a la tentación del pan: el verdadero pan que es el Evangelio. Del poder, el Evangelio que es obediencia a Dios y servicio mutuo. Del milagro: a Dios que habita en la fe y no en el del milagrismo.
2.– ¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Luchar contra las tentaciones convencidos de que vamos a vencer porque Cristo venció.
La triple tentación de Jesús es un símbolo de nuestras propias tentaciones: luchar contra el ídolo de la riqueza, convirtiendo a Dios en garantía de prosperidad material y seguridad económica, la producción a costa de la explotación de los trabajadores y los pobres.
Contra el ídolo del poder político, que quiere hacer su reino para dominar, utilizar a los demás, y buscar el propio prestigio ignorando, o aplastando a los demás.
Contra el ídolo del orgullo: la confianza radical en el milagro, el sometimiento a un poder espectacular, que nos lleva a pensar que somos ilimitados, y que no necesitamos de Dios para organizar el mundo.
El verdadero pan que necesitamos es algo más que la comida y la economía: es el pan de la Palabra.
El poder del Evangelio, no es dominio político: toda opresión humana, aunque esté dirigida a establecer el orden social, es un don del diablo. Cristo habita en el campo de la fe y no en el del milagrismo mágico, de la religiosidad popular, que es fruto de la ignorancia.
Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas
Asamblea: Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu se internó en el desierto, donde permaneció durante 40 días y fue tentado por el demonio. No comió nada en aquellos días y cuando se completaron sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a estas piedras que se conviertan en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: no solo de pan vive el hombre”.
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: “A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo lo doy a quien quiero.
Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras”. Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y solo a él servirás”.
Entonces le llevó a Jerusalén, le puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras”. Pero Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. El diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.