Lunes 19 de febrero del 2007 Cartas al Director

Respecto a la Asamblea (III)

Creo que aún es muy corto  el tiempo para  pedirle resultados a la nueva administración  que está en Carondelet. De todas formas, se siente en el ambiente una sensación de frustración y  sinsabor en torno a los ofrecimientos de campaña del Presidente, y lo que  se está haciendo para darle un “rumbo nuevo” a la historia del país.

Parece que se ha caído en los vicios de siempre: pactos, componendas, rectificaciones... Los ecuatorianos y quienes aquí viven  no nos merecemos un Congreso de apostadores de casino. Ecuador está atento, vigilante. Presidente, por favor, ajústese la correa y cumpla lo ofrecido en su campañaa, pero hágalo pronto.

¡La paciencia del pueblo ecuatoriano tiene límite!

Dennis Yépez,
Guayaquil

La pregunta concretamente, es: ¿se busca la Asamblea Constituyente para alcanzar una reforma política? O, ¿la reforma política es una excusa para lograr la Asamblea Constituyente de la cual, cualquier cosa podría resultar?

Varios factores nos llevan a hacernos esa pregunta. Primero, si el objetivo es alcanzar la reforma, ¿por qué se han despreciado los otros medios como si estos no existiesen? La reforma política propuesta por el ex presidente Gustavo Noboa ni se menciona (muchos ni la conocen).
La realización de un referéndum consultando al pueblo puntos concretos por reformar, al parecer es una opción que ni cruzó por sus cabezas. ¿Existe una postura clara del Poder Ejecutivo respecto a lo que espera de la Asamblea?

El Gobierno se ha asegurado en vender la idea de que la Asamblea Constituyente es la única (con mayúscula) manera de lograr los cambios que muchos anhelamos.
 Nos deja en “libertad” de optar por la transformación convocando a una Consulta Popular. Empleo las comillas porque la libertad de las personas es relativa a las opciones presentes, y se ha asegurado que la única opción presentada sea la Asamblea.

 ¿Por qué no se incluye en la Consulta Popular la reforma política ya planteada? ¿Por qué no se discuten (¡ni siquiera se plantean!) las reformas que se pretenden alcanzar?

 Aunque se pretenda decir que el pueblo ecuatoriano tiene “libertad” y “voluntad soberana” para optar o no por una Asamblea Constituyente, el caso es que donde se limitan las opciones, se limita también la libertad, y da la impresión de que el Gobierno nacional se ha empeñado en que así sea.

José María Vidal Luque,
Guayaquil

Cartas al Director

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