- FEB. 07, 2007 - Foto - El País - EL UNIVERSO
Frontera.
Los asesinaron sin motivo alguno y para colmo los tildaron de “guerrilleros”, esa es la versión entre los familiares de los ecuatorianos Jorge Enrique Montenegro y Édison Andrés Chingal, que murieron por disparos de arma de fuego en la ciudad de Ipiales, en Colombia.
Doris Ruano, esposa de Montenegro, dijo que él se dedicaba a la carpintería y desapareció desde el jueves pasado, por lo que decidió buscarlo en varios sitios de Tulcán y al no encontrarlo viajó a Ipiales, en donde adquiría madera.
En ese sitio dijo que acudió al hospital en donde encontró el cadáver de su esposo tendido en una camilla de la morgue junto a Chingal, ambos presentaban impactos de bala.
Según la mujer, unas enfermeras solo le respondieron que el Ejército colombiano les disparó al señalarlos como guerrilleros.
Ruano desmintió que su esposo haya estado vinculado a grupos guerrilleros, como supuestamente se habría dado a conocer a través de medios de comunicación del vecino país.
Los cuerpos de los dos ecuatorianos fueron trasladados hasta Tulcán, pero hasta ayer no se lograban concretar los trámites de defunción pues debía legalizar los papeles que recibió en Ipiales nuevamente en Tulcán, tanto en el Registro Civil y la Fiscalía.
Según el parte policial, Jorge Montenegro recibió un impacto de bala a la altura del abdomen, mientras que su compañero tenía diez.
En tanto, la esposa de Édison Chingal, María Pozo, prefirió por el momento no acusar a ninguna institución o persona por la muerte de su esposo, porque aseguró que exigirá a las autoridades de Colombia que investiguen el caso.