PAZ INTERNA
Deseo sentir paz en cualquier lugar. Pasar un momento con el amor de Dios podría ser todo lo que necesite para restablecer la paz en mi día.
En el mismo momento en que acudo a Dios, dejo ir todas mis frustraciones. Al entregar estas emociones a la presencia compasiva y serena de Dios, siento que libero una carga de mi cuerpo. Los dolores y el estrés se desvanecen. También me convierto en un instrumento para traer armonía a quienes me rodean. Una vez que he dejado ir todas mis cargas emocionales, me siento espiritualmente centrado. Me uno con el amor puro de Dios.
–1 Pedro 3, 4
“Vuestro atavío no sea el externo... sino el interno, el del corazón, en el incorruptible adorno de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios”.