Vacunarse
Las vacunas deben aplicarse cuando se viaja a lugares donde hay enfermedades cuya frecuencia en la población general lo pone en riesgo de adquirirla al llegar al destino. Existen tres categorías de vacunas para el viajero
a) Las de rutina: forman parte del esquema de vacunación que se ha tenido desde nuestra infancia para las enfermedades comunes como tétanos, difteria, tos ferina. Puede que ya no existan estas enfermedades como endémicas en nuestro país, pero si viajara a otro puede que sean frecuentes, por lo que es importante chequear si el esquema está completo y si se hace necesario algún refuerzo.
b) Las recomendadas: son las que nos protegen de enfermedades que se dan con mucha frecuencia en el país que se visita. Por ejemplo, el sudeste asiático tiene altos índices de hepatitis B y tifoidea, por lo que se hace necesario recomendar la vacunación antes de ir.
c) Las requeridas: son las que se convierten en una obligación, más al viajar, por ejemplo, a Sudamérica tropical (Brasil) o al África Subsahariana, la vacuna contra la fiebre amarilla se hace imprescindible; para entrar a Arabia Saudita se exige la vacunación contra el meningococo. Lo ideal es que se la aplique entre cuatro y seis semanas antes del viaje.
Los esquemas de vacunación muchas veces contemplan el uso de más de una dosis a intervalos de un mes o más. En caso de no tener este tiempo igual es beneficioso acudir al doctor que puede acortar el intervalo de aplicación de las vacunas y proteger al pasajero.
Jet lag
También es conocido como descompensación horaria y sucede cuando se viaja grandes distancias, consecuentemente a varias zonas horarias, y tiene muchas causas complejas. La principal es la alteración del "reloj biológico" del organismo. Es decir un pequeño grupo de células cerebrales que controlan los horarios biológicos (ritmo circadiano) incluyendo los tiempos de comer y dormir.
Este reloj está diseñado para funcionar con un ritmo regular de luz y oscuridad, por lo que se altera cuando se experimentan ritmos cambiantes en tiempo y duración al viajar a una nueva franja horaria. Los síntomas pueden persistir por algunos días hasta que el reloj biológico se ajuste al nuevo horario.
También se culpa al ambiente cerrado de los aviones, humedad, exposición a aire recirculante, ruido, deshidratación. Los síntomas de la descompensación horaria pueden ser:
- Desorientación
- Pies hinchados
- Pérdida de la memoria
- Sequedad de ojos y boca
- Depresión
- Dolor de cabeza
- Náusea
- Insomnio
- Irritabilidad
- Visión borrosa
- Mayor propensión a enfermarse
Un exitoso "cambio de horario" sin jet lag se logra conociendo de antemano las diferencias horarias con el lugar de destino primeramente. Si es posible, antes del viaje tratar de dormir más temprano o más tarde dependiendo de si va a viajar con avance horario o retroceso.
Recomendación:
l- Beba abundante agua durante el viaje.
- Salga. Una vez llegado al destino, exponerse a la mayor cantidad de luz natural posible.
- Ajuste el reloj a la hora cuanto antes.
- Ajuste el horario de comidas e idas a dormir al local lo más pronto posible.
Alturas
El viaje a ciudades enclavadas en las montañas puede producir el mal de alturas, llamado en nuestro medio "soroche". Se ve generalmente cuando se sube más allá de 2.500 m. Por ejemplo, Quito está aproximadamente a 2.800 m y La Paz, en Bolivia, a 3.600 m de altura, lo que hace común que las personas que viajen a estas ciudades, especialmente si viven al nivel del mar, desarrollen este problema.
Esto se debe a una disminución de la presión del aire y de la concentración de oxígeno. Puede ser leve o incluso hasta mortal dependiendo de la altura y la susceptibilidad de la persona, pero generalmente es leve y transitorio. Los síntomas son:
- Dolor de cabeza
- Insomnio
- Pérdida de apetito
- Mareos
- Náuseas y vómitos
- Falta de aliento
- Fatiga
Recomendación:
- Suba poco a poco si viaja en carro y si es en avión no ascender más por lo menos 24 horas después de la llegada.
- Hidrátese
- No beba alcohol ni fume
- Duerma bien antes de viajar.
- Se puede usar acetazolamida, que ayuda a disminuir los síntomas, incluso 24 horas antes de viajar hasta dos días después.
- Se puede usar dexametasona, pero este medicamento solo por prescripción de su médico de cabecera.
- El uso de ibuprofeno va bien en el dolor de cabeza por altura.
- Las personas con enfermedades cardiacas o pulmonares, así como con anemia, deben consultar a su médico antes de viajar para saber si están en condiciones de hacerlo.
Diarrea del viajero
Aunque puede presentarse por el estrés del viaje, cambio de dieta, entre otras, la mayoría de veces es por ingerir comida contaminada con heces fecales que contienen bacterias, virus o parásitos, la más frecuente de todas es la Escherichia coli. Ahora, ¿quiénes están más expuestos?
- Los niños y adultos jóvenes. En los menores de 2 años puede ser mortal por falta de inmunidad. Y es más frecuente en jóvenes adultos entre 21-29 años porque son más temerarios y menos responsables al comer en lugares de dudosa higiene. l Pacientes inmunodeprimidos (defensas bajas).
- Diabéticos y personas con enfermedad inflamatoria intestinal.
- Quienes toman antiulcerosos.
- Turistas que visitan en la estación lluviosa y/o de calor.
Recomendación:
- No coma de vendedores de la calle.
- Evite tomar leche no pasteurizada y todo lo que se hace con ella, por ejemplo, helados.
- Evite comer carne, pescado o crustáceos poco cocidos o crudos.
- Evite ensaladas aderezadas con salsas tipo mayonesa, entre otras, a temperatura ambiente o comida tipo bufé que no se mantenga caliente.
- Evite la fruta que no se pueda pelar como las cerezas, uvas, entre otras.
- Evite beber agua no esterilizada de la llave. Si no es posible consumir agua embotellada de buena y reconocida calidad hiérvala por lo menos 5-10 minutos.
- Evite consumir fruta lavada con agua de la llave.
- No nade en agua contaminada.
- Prepare los alimentos con agua estéril o hervida, especialmente de los niños. (S.M.)