Francisco Javier Barcia Mera,
migrante, Génova, Italia
Desde Italia hago mi denuncia a las autoridades encargadas de controlar el Correo del Ecuador.
En el mes de noviembre pasado envié a Guayaquil una caja que contenía ropa usada para mi madre. El correo italiano, como normal procedimiento, me recibió la enmienda, la revisó y la pesó; 15 kg, por lo que pagué 61, 20 euros, tal como dice el recibo de pago. Luego, los señores del Correo de Ecuador notificaron a mi madre para que se acercara a retirar la caja que yo le había mandado, indicando que se trataba de una caja que pesaba 18 kg. ¿Quería decir que desde que salió en barco desde Italia con 15 kg hacia Ecuador, subió de peso la caja a 18 kg?, ¿extraño verdad?
Mi madre se acercó a la agencia del Correo del centro de Guayaquil a retirar la caja. Allá debió tomar un tiquete de espera con valor de $ 1; eso cobran para hacer una inmensa cola y esperar el turno. Al momento en que llegó a la ventanilla le dijeron que debía pagar un recibo de $ 37,78 en el banco, para entonces retirar la caja. Finalmente, al entregársela, le informaron que jamás tenía que pagar y mucho menos hacer cola. En total, ella canceló $38,78 dinero que pidió prestado para hacer ese retiro.
¿Cuántos casos similares se verán? ¿Hay autoridad que pare este abuso? Es una vergüenza que a más de que uno paga desde acá, allá también se cobre por un regalo que recibe de un familiar migrante. No es justo. Estoy consciente que se deba pagar un impuesto, pero no exageradamente.
¿Piensan que porque estamos en Europa cogemos la plata por sacos?, cuando acá hay que sudar duro para ganarse el pan de cada día, y hacer el sacrificio de mandar a nuestros familiares alguna cosita. ¿Y si ellos no tiene dinero para pagar y retirar, qué pasa?