Domingo 04 de febrero del 2007 La Caja

Mesura, sobriedad

¿Por qué no comenzar por casa?

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Análisis. Crónicas parlamentarias como partidos de fútbol y la especulación como método de reportería es lo que se ve en la TV.

El coronel René Vásquez, jefe de la Aviación del Ejército, es abordado por Teleamazonas después de haber sido interrogado en Ecuavisa.

En la TV se hace una investigación paralela sobre la tragedia en Manta o, como en Telerama, se da espacio a diputados que adelantan juicios sin tener ninguna prudencia. Las crónicas parlamentarias de Lenin Artieda tienen el tono de partidos de fútbol y el calificativo y la especulación son sus recursos.

Félix Narváez es probablemente el reportero político más experimentado y con mejor olfato de la TV. Sus crónicas parlamentarias muchas veces tienen una fina y contundente ironía.

Sin embargo, en muchas ocasiones se deja llevar por el mal que ha contagiado a la mayoría de reporteros televisivos: el editorializar con mala leche en crónicas supuestamente informativas. En el caso de Narváez varias veces su ironía ha producido trabajos en los cuales se devela la trama del juego pero, en muchas, ha caído en la manipulación.

Lo de esta semana y su famoso “mote con fritada”, que ni siquiera era lo mismo que “el mote con chicharrón” que dijo el diputado Freddy Bravo, fue un ejemplo. El reportero trató de revelar que para muchos diputados elevarse 1.000 dólares en el sueldo era una insignificancia...
Sin necesidad de manipular nada, el diálogo con Bravo era aún más revelador: El representante de Loja insinuaba que en la Presidencia 1.000 dólares se gastaba en la criolla golosina y que él (acariciándose el abdomen) sí estaba dispuesto a comer mote con chicharrón sin ningún problema.

Lo grave del caso es que “el mote con chicharrón” se convirtió en el símbolo de unas protestas que estallaron al día siguiente: muchos ciudadanos que fueron a la av. de los Shyris llevaron pancartas en contra de los “chicharrones”, como se comenzó a llamar a los legisladores.

Para mostrar la insensibilidad de los diputados ante el clima social solo hay que trasladar exactamente las palabras de Pascual del Cioppo o de Gloria Gallardo que alegaron que el “aumento solo fue de 500 dólares”, mientras despotricaban ante el complaciente reportero de  Teleamazonas  sobre la conspiración que representa el supuesto “Plan Correa”, como si fuera un delito que el Gobierno tuviera una estrategia política.

Pero la mala leche puede más en reporteros como Hermes Campoverde y Lenin Artieda, ambos de  Ecuavisa,  quienes además adoptan para sus reportajes un insufrible tono de relatores deportivos (¿fueron juntos a la misma escuela?) que llega a la grosería.

“Sale. Da abrazos y como no es él si no habla de la Asamblea... (un fragmento de las declaraciones del presidente Correa en las que pregunta si cuatro vocales del TSE pueden bloquear la voluntad de millones de ecuatorianos)... Se va con el vidrio abajo por si acaso alguien le grita la respuesta”. Esto se escuchó en una nota de Artieda sobre la visita del mandatario Correa al Ministerio de Salud.

Campoverde, en cambio, estuvo en Manta para seguir las investigaciones de la trágica muerte de la ministra Larriva. Su tarea fue seguirle el paso a la Comisión, pero como se trata de un órgano técnico cuya discreción es importante, trató así las declaraciones del representante presidencial: “Al fin salió a dar declaraciones y dijo: nada”.

Por supuesto, a estas alturas no importa tanto la seriedad del proceso, sino que sea televisado. Por eso, en la pantalla se lleva a cabo un proceso paralelo de investigación, cuyo principal representante es Carlos Vera. En ‘Contacto Directo’ se ha sometido a interrogatorios a coroneles, generales y comandantes en un desfile que para muchos revela el favoritismo del régimen hacia  Ecuavisa.

¿Es la búsqueda de la verdad periodística lo que se manifiesta aquí? Los interrogatorios solo han acabado con más confusión y levantado más suspicacias, pues en el cruce de las versiones militares poco o nada ha quedado en claro.

Lo mismo sucede cuando los diputados de la Comisión Legislativa que investigó el accidente en tiempo récord se pasean por los estudios de  Telerama o  Canal Uno  en búsqueda de protagonismo.

Todos los días desde la pantalla se sermonea sobre la necesidad de “mesura”, de “calma”, de no “levantar sospechas innecesarias”, pero es exactamente eso mismo lo que se hace en la televisión: en las notas, crónicas y reportajes se incita a la sospecha, se prenden fósforos al lado de la gasolina y se crea un clima de sobresalto constante.

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