- ENE. 31, 2007 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
TORRECILLA DE ALCAÑIZ, España. El departamento incendiado donde residían los menores fallecidos.
TORRECILLA DE ALCAÑIZ, España. Silvia Andrade (i) recibe consuelo de allegados durante el sepelio de sus tres hijos menores.
Arriba: Marcos Antonio D.A., de 6 meses (der.); Luis Manuel D.A., de 6 meses (izq.); y Víctor Omar D.A, de 15 meses.
TORRECILLA DE ALCAÑIZ, España. Vecinos de esta localidad a la salida de la iglesia parroquial llevan los féretros de los tres bebés ecuatorianos.
Aflicción. Una multitud acudió al funeral de los tres hijos asfixiados de una ecuatoriana.
Cientos de vecinos asistieron ayer al funeral en la iglesia de Torrecilla de Alcañiz por los tres bebés, hijos de una ecuatoriana, fallecidos el lunes pasado al incendiarse su casa en esta localidad del este de España.
El ayuntamiento de Torrecilla de Alcañiz decretó tres días de luto por la tragedia y suspendió las fiestas de San Blas, patrón de la localidad, que se iban a celebrar este fin de semana.
A la ceremonia asistió la madre de los niños, Silvia Andrade, una mujer de 31 años que vive desde hace poco más de uno en esta localidad y que ayer pidió el alta voluntaria en el hospital donde fue atendida de sus heridas para asistir al funeral.
La acompañaron dos de sus hijos, que no resultaron afectados por el humo y las llamas, a causa de los cuales otros dos, uno de 4 años y una niña de 12, están ingresados en el hospital Miguel Servet, de Zaragoza, con pronóstico reservado.
La mujer tenía siete hijos, cuatro de ellos llegaron en el último año desde Ecuador, mientras que los otros tres nacieron en España.
Las autoridades buscan ayuda para la madre, quien perdió a su esposo el pasado 29 de diciembre en un accidente de tráfico y no tiene trabajo.
Los bebés, Luis Manuel D.A. , Marcos Antonio D.A. y Víctor Omar D.A. los dos primeros eran gemelos nacidos en julio del año pasado, no pudieron salvarse pese a los esfuerzos de los servicios de emergencia, llegados de Alcañiz, publicó ayer El Periódico de Aragón.
Reacción de la comunidad
Tras el siniestro los habitantes del pequeño pueblo de unos 455 habitantes demostró su solidaridad y todos se unieron para ayudar a las víctimas del incendio.
La misma noche del incendio la corporación municipal celebró una reunión con responsables de la región y con el consejero de Servicios Sociales del Ejecutivo autonómico, Miguel Ferrer, para analizar la ayuda para la familia, publicó ayer el Diario de Teruel.
Ferrer indicó que la madre, quien recibe tratamiento psicológico, tendrá el inmueble acondicionado para vivir.
En cuanto a la situación del resto de integrantes, “hay una tía abuela con los dos hijos que están ingresados en el Miguel Servet, la madre y la abuela están con otra hija en Alcañiz, y otro chico pasará el día con una familia de Torrecilla”, dijo Ferrer al diario.
El Ayuntamiento también abrió una cuenta corriente para que los vecinos puedan depositar fondos de ayuda.
“Ha habido gente que se ha ofrecido a acogerlos, a todos los hermanos juntos, durante el tiempo que haga falta”, declaró Ana Pedrola, presidenta de la Asociación de Padres y Madres del colegio público, en el que estaban matriculados tres de los siete niños.
OPINIÓN: Lo que se comentó
Soledad Coma
Vecina de las víctimas
“En un caso así la gente echa una mano y ayuda en todo lo que puede”.