Miércoles 31 de enero del 2007 El País

Una fuente de sal abandonada

Hasta hace quince años del sector de La Salinas, en la isla Isabela, se extraía sal para el consumo de la población, pero cuando se empezaron a filtrar las aguas servidas de las viviendas cercanas  se la dejó de utilizar.

Eufemia Viejó  Betancourt  (77 años), que habita desde 1943 cerca de La Salinas, recuerda que cuando era niña se deleitaba viendo cómo ese sitio era muy visitado por flamingos, gallinulas, patillos, garzas y alcatraces.  Mientras que en la actualidad y cada vez más seguido son pocas las aves que hasta ahí llegan.

Pablo Gordillo, alcalde de Isabela, se lamenta porque ese espacio visitado por muchas aves se malogran “por falta de interés de los llamados a velar por la conservación de las especies de las islas”. Señala que el PNG conoce bien el inconveniente ya que a pocos metros tiene uno de sus ofinas. Cree que la Fundación Charles Darwin también debería interesarse por este problema.
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