- ENE. 28, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Otro calvario ecuatoriano es el que los usuarios debemos pasar en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores, cuyas oficinas están ubicadas en Primero de Mayo y Tulcán.
Supuestamente atienden desde las 08:45 hasta las 13:00, pero para entrar se debe previamente madrugar para hacer una larga fila de espera, aunque ahí no radica el problema, sino en que aunque madrugue a las 04:30 como lo hice, se presentan a las 06:00 o 06:30 unos cuantos “vivos” que a gritos demandan que cada uno de ellos son dueños de diez y hasta veinte puestos de la cola, quedando quienes llegamos primero relegados a lugares mucho más lejanos. Me pasó eso y fui relegada del puesto 19 al 60 y tanto.
Y no importa que una proteste, ellos son más bravos y a alta voz desafían a que se los denuncie, siendo conocido por ellos que si alguien se atreve a hacerlo, no servirá de nada. Aquellos bravucones individuos se refugian en una casa vecina que funge como central de cierto partido político. Luego una señora pasa revista (con libreta en mano) a los puestos vendidos y va llevando la contabilidad de los mismos. Esto sucede a vista y paciencia de los policías nacionales que se hacen de la vista gorda y también permiten pasar a algunos individuos que ni siquiera constan en la fila. Dichos policías se dedican a dar información, descuidando su tarea que es evitar justamente los abusos que suceden ahí cada día.
Adentro, la lentitud es impresionante y el calor sofocante. Los aires acondicionados no abastecen para la cantidad de personas presentes. Las sillas (unas 40 o 50) colocadas en dos pequeños grupos se vuelven insuficientes, pues el público supera ampliamente esa cantidad; encontrándose todo tipo de personas entre las que esperan.
Cuando finalmente entré, estaban entregando los papeles al usuario número 4.009, y cuando me dieron mi recibo, mi número era el 4.112; quiere decir que a pesar de haber madrugado, haber sido la decimonovena de la fila, me atendieron luego en el lugar cien. ¡Sí señores!, cien personas.
Salí al fin con los papeles sellados a las 14:00. Este ha sido y será el nuevo calvario de inmigrantes y parientes que necesitan validar en el mencionado Ministerio los papeles requeridos por los países donde ellos residen.
Lamentablemente estamos tan acostumbrados a la corrupción e irregularidades que los “vende puestos” miran como un negocio más y no como una agresión lo que ellos hacen, y la Policía que debe poner orden ve como regular y normal el sistemático abuso que estos individuos perpetran.
María Mercedes Amador L.
Guayaquil