Tres buenos ejemplos de televisión pública en el mundo. La BBC es el referente ineludible al momento de pensar en un medio ciudadano. Se financia con un impuesto directo, pero es una institución británica tan importante como la monarquía. TV Española pese a sus contratiempos ha brindado televisión e información de calidad durante 25 años. TV Chile es un magnífico ejemplo de un medio público en América Latina.
Aparte de ser un aparato que reposa en nuestras habitaciones, de una industria que produce varios millones de dólares al año, un medio de entretenimiento para esas tardes de domingo que pasan tan lentamente, la TV es un servicio público y la herramienta para construir (o reconstruir) un país.
Jesús Martín Barbero, a quien muchos consideran uno de los más importantes estudiosos contemporáneos de la comunicación, cuenta que: "A diferencia de los Estados Unidos, que salen de la Segunda Guerra Mundial con un sistema social y una cohesión nacional fortalecidas, los países de la Europa dividida -Italia, Alemania, en menor grado Francia y casi sin traumas Inglaterra- se encuentran necesitados de restaurar la unidad nacional y la televisión vendrá a proporcionar un instrumento precioso de interpelación de las mayorías y de convocación a reconstruir el consenso y la identidad nacional".
En la posguerra, la única televisión en Europa fue la pública. No existió un mercado abierto y por lo tanto tampoco operaron cadenas privadas de televisión. La idea fue que se trataba de un servicio público que el Estado tenía la obligación y el derecho a proporcionar a los ciudadanos.
El esquema se mantuvo vigente casi sin cambios hasta los años ochenta cuando el mercado audiovisual se abrió a las iniciativas privadas, lo cual obligó a un replanteo de los distintos modelos de televisión pública.
Pese a la multiplicación de esquemas, el modelo de TV más perfecto por su independencia y compromiso público es desde siempre la BBC inglesa. El secreto está en un estatuto legal que blinda la televisora de cualquier ingerencia del Gobierno y garantiza sus altos valores y profesionalismo. Un esquema de TV de esa calidad por supuesto es caro, la BBC tiene un esquema de financiación que tampoco depende de la voluntad o de los gobernantes de turno, su autonomía se garantiza con un impuesto directo que los británicos pagan por tener televisión pública de quilates.
Con la llegada de las televisiones privadas a Europa, la mayoría de canales públicos entraron en crisis. Barbero comenta: "La desregulación/privatización de la televisión en Europa produce un nuevo escenario en el que la televisión pública pierde mucha de su audiencia y sobre todo su sentido de proyecto cultural nacional. Al ser puesta a competir con los canales privados por la torta publicitaria y por tanto por el rating, la TV pública se verá atrapada en una cruda paradoja: o hacer una programación cada día más parecida a la de la TV privada o una programación culturalmente para minorías exquisitas".
En el nuevo escenario, la BBC ha sabido adaptarse y crecer sin ningún problema. Actualmente tiene cuatro canales generalistas: un canal de noticias que transmite las 24 horas, un canal para niños pequeños, otro para preadolescentes, un canal dedicado a la actividad parlamentaria.
Además junto con la corporación Discovery Networks ha creado proyectos como People & Arts, entre otros.
Pese a que ni de lejos tiene el grado de autonomía de la BBC, un modelo que funcionó relativamente bien hasta hace poco fue la Televisión Española, creada bajo la sombra franquista, la TVE logró adquirir prestigio apostando a lo cultural y al impulso modernizador.
A partir de la llegada de las estaciones privadas, TVE se desliza hacia una paulatina crisis que se manifiesta en un gigantesco endeudamiento. La crisis de cara al público se acentúa por el malestar interno que crea la pretensión de alinear TVE al gobierno del Partido Popular. Para tratar de superar la situación, hace poco se reformó el estatuto para darle más independencia (se crea una Corporación), y alguna viabilidad económica de cara al paso a la nueva Televisión Digital Terrestre.
En cuanto a nuestro continente, Barbero resume: "En América Latina -mucho más cerca de EE.UU. que de Europa, aunque culturalmente fuera lo contrario- las televisiones nacen estatales más que públicas y muy pronto, en cuanto se expande el numero de receptores entre la población, se privatizan, entrando a depender masivamente de la industria norteamericana no solo en programación sino en el modelo de producción. Con algunas pocas excepciones -el modelo mixto en Colombia, los canales encomendados a las universidades en Chile- lo que se van a llamar canales culturales son un mero instrumento del estado, cascaron culturalmente vacío y sin casi producción propia, que se llena con regalos de las embajadas o con programas del servicio público de la televisión norteamericana como Plaza Sésamo".
El mejor ejemplo de TV pública de calidad en América Latina es el modelo chileno. Sin embargo, en años recientes también entra en crisis por las mismas razones que en Europa.
La situación en el Ecuador parte de donde señala el experto colombiano, sin embargo, nunca se llegó a establecer una televisión pública, pese a que originalmente, cuando se diseñó la norma técnica para la repartición de frecuencias, se pensó en el posible establecimiento de la tele pública. Nunca hubo un intento serio y el Estado dejó sus responsabilidades en manos de las estaciones privadas.