- ENE. 27, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Mucha gente se ha dedicado a propagar el rumor de que ha sucedido un accidente premeditado. Yo creo que esto fue fortuito.
Ojalá que aquellos que han extendido ese rumor, sean capaces de poder demostrarlo e incluir los motivos por los cuales se suscitó.
Gustavo Baquerizo Carbo
Guayaquil
La doctora Guadalupe Larriva González estaba al frente como la primera representante de las respetadas Fuerzas Armadas del Ecuador, y quiso hacer lo que mejor podía. Expreso mis condolencias a sus familiares, al gobernante de mi país, Ecuador, y a quienes están sufriendo por esta pérdida.
Desde el extranjero, al igual que muchos migrantes, me uno a ese dolor y espero que el nuevo o la nueva profesional que ocupe el Ministerio de Defensa, cumpla con responsabilidad su función.
Lcdo. Luis Bustillos Vinueza
Oviedo, España
Los cambios generan resistencias y ahora dejan un muy sentido sabor amargo frente al fatal desenlace que ha cobrado la vida de la ex ministra de Defensa, Guadalupe Larriva.
Se ha visto mucho y de todo sin que jamás haya quedado clara una investigación cuando se trata de ciertos accidentes o situaciones. Que se busque la participación de investigadores de afuera para que la verdad de los hechos fluya.
Diva Bravo Pardo
Amsterdam, Holanda
Cuando la conocí era presidenta de la Unión Nacional de Educadores de Cuenca. Luego la vi cuando candidata a alcaldesa de su ciudad y quedó en segundo lugar atrás de Cordero, luego ganó la diputación y fue elegida presidenta de la Comisión de Educación.
Claudia, su última hija, vino de 12 años y no quería dejar Cuenca, ni el colegio ni sus amigos; fue duro para ella venir a comenzar en Quito, en otro colegio, otros amigos, pero por su mamá lo hizo cuando esta perdió la última elección y no fue reelegida diputada. Claudia ya no quería regresar a Cuenca y se quedó con su progenitora hasta la muerte. Era su compañera de todo acto político, social, académico; siempre juntas.
Cuando comenzó a trabajar en la Comisión sus frustraciones aumentaron, la Ley de Educación era su objetivo fundamental, negoció el texto con seis ministros de Educación, pero se caían muy rápido; ese fue su dolor. No pudo aprobar la Ley, demasiados intereses de los lados radicales de la educación. Pero no paró, siguió luchando con informes para muchas leyes, entre ellas varias universidades públicas y privadas con sedes en provincia. La doctora Larriva creía que había que multiplicar la educación superior en las provincias pequeñas. Aprobó la Ley de la Academia de Historia, se estaba preparando para ser incluida en ella con derecho; le faltó el tiempo, no ganas. Leía muchos libros, discutía de pedagogía y métodos para mejorar la educación de los jóvenes, soñaba con una educación especial para los hijos de los migrantes, y hasta presentó un proyecto de ley mediante el cual se declara a Cuenca como ciudad universitaria; pero la política no dejó aprobar ese proyecto. Ojalá lo hagan en homenaje a ella y a su ciudad.
Édison Miño
Quito