- ENE. 22, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Extraño los tiempos en que se podía ver televisión a una escala digamos humana. Hoy se venden unos gigantescos plasmas o LCD de 42, 50 o más pulgadas, pero en sí misma la pantalla de TV se ha empequeñecido.
Los tiempos de la vieja televisión de 21 pulgadas donde se podía ver un rostro a plena pantalla han pasado. La TV imita al internet, se fragmenta, se introducen banners y se recuadra. La ilusión que se obtiene es que hay más información circulando, aunque es todo lo contrario y además bajo la amenaza de que el vacío termine por saturar al televidente.
Un grupo de periodistas extranjeros que trabajan en el país o fueron enviados a cubrir la transmisión de mando presidencial daban su personal visión sobre los medios ecuatorianos: “Hay mucha opinión y un enorme déficit de información”. La TV, en especial, cumple parcialmente con el servicio.
El recuadrar la pantalla tiene el efecto de hacer aparecer como que muchas cosas ocurren simultáneamente y que nos están contando lo central y hasta lo periférico.
El esquema del ‘Noticiero Continuo’ de Canal Uno es el caso más extremo con sus franjas que corren a lo largo de toda la parte inferior, los titulares que ocupan la parte superior izquierda, el presentador abajo, en la misma izquierda. E imágenes que podrían ser noticiosas en el resto de la pantalla. Podría parecerlo, pero, ¿se ofrece más información que en los espacios de los otros canales enfocados en las entrevistas matutinas? No, porque las noticias son casi las mismas, temática y numéricamente, en tanto que descifrar las frases que corren por la parte inferior a alta velocidad es tarea imposible.
En Gamavisión, la pantalla está constantemente dividida en tres: una para cada entrevistador, Rodolfo Baquerizo en Guayaquil, Jorge Aguirre en Quito, y otra para el invitado de turno. Pocas veces hay la posibilidad de un frente a frente de personajes y entrevistadores, se lo ha reemplazado por el chiste, los comentarios de doble sentido, las caras y gestos que rayan en la caricatura.
En Ecuavisa, el “show” lo protagoniza Carlos Vera, pero la pantalla bien puede dividirse hasta en cuatro, si es que los invitados se multiplican. Aquí la disminución de la pantalla se debe al factor regional, pero el efecto es de saturación, al punto que se llega a extrañar la pantalla más limpia, más amplia, el observar una conversación entre dos personas que tengan algo que preguntar y algo que responder.
Lo dicho: extraño una televisión a escala humana, algo que se pueda ver sin tener la sensación de que la pantalla se ha empequeñecido, pero que así y todo nos atacan los cinco sentidos.