- ENE. 17, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Una de las promesas de la TV es la instantaneidad. La posibilidad de llevar los acontecimientos a los hogares en el momento en que estos ocurren. Lo que sucedió con los actos de posesión del presidente Correa fue un claro ejemplo.
Todos los televidentes fuimos potenciales testigos de lo que sucedió en el Congreso o en la Mitad del Mundo. La mayoría de canales se sumó al audio de la transmisión oficial, unos pocos prefirieron poner a sus propios reporteros en la transmisión. Sin embargo, ni unos ni otros fueron más allá del testigüismo o de ofrecer la sensación al televidente de que asistía a un hecho, del que lo ve todo con sus propios ojos y por tanto no necesita de análisis e interpretaciones.
La instantaneidad de la TV es relativa. Solo se aplica al mostrar, no al pensar, porque en el caso de la TV política son dos cosas separadas: la acción no está concatenada a la reflexión. Por eso, lo primero que hizo la mayoría de los espacios mañaneros de entrevistas fue buscar la bronca, la reacción de diputados y del Presidente del Tribunal Supremo Electoral. Cierto, ahí podía estar la noticia, aunque el lunes por la noche ya había dicho lo que tenía que decir: “Cuando llegue el pedido, orden o como quiera llamarlo (para la convocatoria a la Asamblea Constituyente), lo analizaremos en los plazos que otorga la Ley”.
No se buscaron símbolos ni se establecieron conexiones porque la TV política ha pasado a otra fase: tratar de imponer la agenda de la discusión pública y simplemente irse olvidando paulatinamente de la información o el análisis.
Aquel celular
Cuando vi el “spot” no lo podía creer y coincidentemente recibí dos cartas el pasado sábado. La primera de Gabriela Maridueña dice: “Le escribo porque realmente no sé cómo expresar mi indignación al ver una propaganda de Porta en la cual aparece un niño jugando algún tipo de videojuego y luego su madre entra a su dormitorio y le dice que si no obedece no van a regalarle un celular. El chico hace un desplante tremendo a su madre y ella lo único que hace es cerrar la puerta del dormitorio. ¿Dónde queda la autoridad de los padres? Y luego Porta sale con su mensaje que no importa porque ahora los celulares están al alcance de cualquier niño”...
La segunda carta es de Wilber Benítez y dice: “En esta época que nos quejamos y con justa razón por los antivalores y por la falta de una formación en valores y buenas costumbres en la niñez y juventud me sorprende la ‘creatividad’ de las empresas publicitarias para apoyar en este intento, como se demuestra en la propaganda de Porta del niño... No sé si es una nueva tendencia, pero creo que aún debe haber formas inteligentes y creativamente positivas para hacer publicidad”.
Los lectores lo dicen todo, yo solo repito que el spot me parece inaudito.