Domingo 14 de enero del 2007 La Caja

Un laberíntico universo llamado animé

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Las historietas llamadas manga y las animaciones japonesas o animé son una de las  líneas estéticas más exitosas en la TV. Desde ‘El  gato cósmico’ hasta la serie de Nickelodeon ‘Avatar’ (foto 3), millones de personas siguen estas historias. Hay verdaderos maestros del género como Hayao Miyazaki, ganador de Cannes y del Oscar con películas como Chihiro, Totoro (foto 1) y la Princesa Mononoke.  Existe, además, un canal de TV especializado llamado Animax (foto 2).

‘Doraemon’, ‘Dragon Ball y Los Caballeros del Zodiaco’, ‘Mazinger Z’, ‘Pokemon’, ‘Chico Terremoto’, ‘Supercampeones’ o ‘Shin-can’. Por decenas se puede contar las series japonesas de dibujos animados que han cautivado a niños, jóvenes y adultos de varias generaciones. Todas estas series son muestras de animé.

Si los nombres no le suenan familiares acuérdese de ‘Astro Boy’, ‘Heidi’, ‘El Hombre de Acero’, ‘Meteoro’. De hecho, la historia cuenta que “los ojos grandes se convirtieron en una característica permanente del manga y el animé desde los años 60 cuando Osamu Tezuka, creador de Astro, comenzó a dibujar de esa forma, imitando el estilo de las historietas de Disney”.

Las cifras son contundentes: actualmente más de 15 millones de mangas se venden semanalmente en Japón. Pese a su éxito, a lo cautivante que resulta para niños, jóvenes y no pocos adultos jóvenes contemporáneos (como el marketing clasifica a los cuarentones), y a que ocupa una parte importante de la programación televisiva, el animé junto al manga siguen siendo dos grandes desconocidos que nos rodean cada día en multitud de objetos de la cultura popular.

Lo primero que se debe quitar de la cabeza es que por tratarse de dibujos animados, el animé es para niños. Todo lo contrario, estas series pueden contener temas de adultos, sofisticadas elaboraciones intelectuales e imágenes gráficas muy impactantes.

El asunto es que el animé no es un género específico, sino que puede incluir y mezclar comedia, drama, acción, terror, ciencia ficción, crítica social, temas para niños y animación para adultos. Debido a su estrecha relación con el manga y al haber heredado su narrativa y estética, en el Japón se lo considera como un medio más para expresar complejas ideas estéticas y cosmovisiones que muchas veces provienen de la mitología japonesa, griega, nórdica o de obras clásicas, leyendas, etcétera.

Como se señala en un artículo de la Wikipedia, los personajes de animé, sean héroes o villanos, tienen sentimientos, aspiraciones, virtudes, defectos y una vida que pueden perder. El animé trata situaciones, historias y personajes que los cómics occidentales no tocarían. Por ejemplo, la muerte de personajes es importante y es muy común, al igual que las relaciones complejas. Muchos personajes del animé muestran una inquietante ambigüedad (no precisamente sexual) que puede ser generacional (niños que parecen adultos y a la inversa), personajes que pueden ser buenos y malos a la vez, etcétera. Esta característica es una de las grandes diferencias entre el animé y las caricaturas típicas de la televisión estadounidense.

Quienes no conocen mucho sobre el animé, piensan que promueve la violencia y los conflictos existenciales, cuando no siempre es así. Sucede que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a los dibujos animados tradicionales, con tramas sencillas y personajes que muestran siempre la misma faceta de su personalidad, por lo que las situaciones se resuelven fácilmente en un solo episodio de media hora.
Además, algo fundamental: los dibujos animados clásicos están dirigidos exclusivamente a los niños, lo cual no siempre pasa con el animé.

En Animax, estación de la Corporación Sony, que actualmente es el canal de TV que emite animé las 24 horas y los siete días de la semana, afirman que “el animé es controversial por sus valores y creencias. Sus contenidos son muy pasionales, cuestionan la naturaleza humana y llevan la realidad al extremo.

Y añaden: “El animé es una propuesta visual innovadora, tentadora, que cuestiona el statu quo, sin tabúes ni complejos. Es para gente sin prejuicios, de mentalidad abierta y progresista, que se anima a ir más allá”.

Hay dos excelentes ejemplos de lo mejor del animé que vale la pena explorar. La primera es la serie ‘Avatar: La leyenda de Aang’, que se transmite por Nickelodeon. La segunda son las películas y series de los Ghibli Studios, dirigidas por el laureado Hayao Miyazaki.

‘Avatar’ es un ejemplo del alcance internacional que tiene el manga y el animé. Se trata de una producción original de Nickelodeon producida por Michael DiMartino y Bryan Konietzko. En otras palabras, no se trata de una serie japonesa. Sin embargo, su estética, narrativa e historia son propias del manga.

En ‘Avatar’ se cuenta la historia de Aang, un niño de 12 años, quien tiene en sus manos restaurar el equilibrio y devolver la paz a un mundo en el que la Nación del Fuego ha prevalecido sobre los otros tres reinos: La Tribu del Agua, El Reino de la Tierra y los Nómadas del Aire.
La serie de Nickeoldeon juega con gran cantidad de ideas místicas, de crecimiento espiritual y de relación ecológica con el planeta.

En la misma línea se inscriben las películas de Miyazaki, verdaderas delicias visuales y conmovedoras historias. En el mundo Miyazaki, la protagonista siempre es una niña y siempre se basa en antiguas leyendas japonesas. Totoro, por ejemplo, es un ser mítico que rige el mundo natural con sabiduría y fluidez. Otros filmes del autor son Kiki, La guerra de los Mapaches y, la más reciente, El castillo ambulante.

Sin embargo, sus obras maestras son la Princesa Mononoke, maravillosa y compleja fábula sobre una naturaleza que se revela ante la agresión del hombre, y El Viaje de Chihiro, toda una experiencia que bien puede igualar o superar a Alicia en el país de las maravillas.

El animé es una forma de expresión compleja, con enormes valores y posibilidades, el quid del asunto es ayudar a los niños a seleccionar lo más adecuado. Los padres deben atender más a este maravilloso universo creativo y enterarse que hay formas de calificación del animé que pueden ayudar mucho en la tarea de selección.

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