Domingo 14 de enero del 2007 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

Con la acción de Jesús se inicia una nueva creación

1.– El mensaje de la Palabra de Dios
Con el signo de Caná se inicia la misión de Jesús que, a través de diversos símbolos, es presentada como una nueva creación. Jesús llama mujer a su Madre que, en el contexto de la nueva creación, tiene un sentido muy claro: María es la mujer, la nueva Eva, que acompaña a Cristo, el nuevo Adán, en el nacimiento de la nueva humanidad que se inicia con la predicación de Jesús.

La hora de Jesús no es la hora del inicio de los milagros, sino la hora de la cruz.

2.– ¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Aceptar a Jesús como nuevo Adán, que despierta en nosotros la fe, para emprender la maravillosa tarea de recrear el mundo.
Jesús empieza su misión realizando signos que revelan la presencia de Dios en él, y por medio de él en el mundo, para suscitar la fe en sus discípulos.

El tercer día es una alusión a la semana de la creación: se nos dice que, con la obra de Jesús, empieza una nueva creación.

La imagen de la boda se refiere a la relación entre Dios y su pueblo: con Jesús se inicia una nueva relación.

El vino es una característica de los tiempos y bienes mesiánicos. Y más aún por la calidad y la cantidad de vino. El vino nuevo es la sangre de Cristo en la Eucaristía.

La mujer, que evoca Gn 3,15, es María la nueva Eva, que al llegar la hora de Jesús, en la cruz, se convertirá en la mujer nueva.
La nueva Eva aparece al lado del nuevo Adán, clavado en el árbol de la cruz, en el nacimiento de la nueva humanidad: los hermanos de Jesús, los hombres y mujeres nuevos, son los protagonistas del mundo nuevo.

3.– ¿Cuál es mi respuesta, hoy?
– Si Jesús inicia una nueva creación y una nueva humanidad, ¿somos nosotros, como mujeres y hombres renovados, los protagonistas de ese mundo nuevo?
– Nuestro estilo de vida, ¿corresponde al estilo de vida nueva de los auténticos hermanos y hermanas de Jesús?

Lectura del Santo Evangelio según San Juan

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Este y sus discípulos también fueron invitados.

Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”.
Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo?. Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”.

Así lo hicieron, y en cuanto el mayordomo probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque solo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.

Esto que Jesús hizo en Caná de Galilea fue la primera de sus señales milagrosas. Así mostró su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.

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