Algunos cultivos de arroz se inundan, pero otros agricultores esperan el agua para sembrar.
Muchos de los agricultores de las zonas arroceras de Guayas comenzaron ayer a remover la tierra que quedó mojada por las recientes lluvias, y así esperan iniciar la siembra de la primera cosecha del invierno, la próxima semana.
Sin embargo, la lluvia también trae preocupación a quienes sembraron en diciembre pasado su grano, porque deben empezar a recogerlo antes de tiempo, a causa del exceso de agua.
En Tarifa, Claudio Álvarez tuvo que empezar ayer a cortar manualmente su arroz a medio madurar.
Al igual que otros agricultores en la zona, vio cómo su media cuadra de arroz se anegaba con la primera lluvia que cayó en la zona el pasado martes por la noche.
Por eso aprovechó ayer cuando el agua bajó para cortar la última siembra que logró antes de que comenzara el invierno, “he de sacar unos 15 a 20 sacos, no más”.
El trabajo que hace Álvarez no puede realizarlo una máquina recogedora porque las matas de arroz están caídas.
A pocos metros estaban Segundo Banchón y Carlos Arriaga. Con preocupación veían el nivel del agua que tienen sus más de 30 hectáreas sembradas en diciembre pasado. Les preocupa que el invierno se manifieste con toda su fuerza el próximo mes, porque ese es precisamente el tiempo que le falta a su arroz para poder ser recogido.
Banchón dijo que a pesar de eso, si las lluvias aumentan tendrían que recolectar el grano pronto aunque pierdan casi la mitad de lo sembrado; pero allí les viene otra dificultad.
En esta temporada por la zona de Samborondón y las áreas bajas del cantón Daule, recién se está recogiendo parte de la última cosecha de verano, por eso las máquinas recogedoras están ocupadas.
“Nadie quiere venir porque están ocupados, aunque las alquilemos por más de lo que piden”, comentó Arriaga. El operador de la máquina cosechadora cobra $ 2 por recoger una saca de 250 libras de arroz en cáscara.
Eso contraría a Banchón y pone la esperanza en que el futuro Gobierno cumpla lo prometido y los agricultores puedan obtener sus propias maquinarias a créditos fáciles de acceder y bajos intereses.
A media hora de Tarifa está el recinto Las Maravillas, de Daule, allí Héctor y Marcos Rivas junto a David Guerrero, para cortar su arroz tienen que meterse hasta más arriba de las rodillas en las pozas.
La lluvia de esta semana adelantó la cosecha “y si no la cogemos ahora vamos a perder más de lo que ya se inundó”, dijo Héctor Rivas.
Sin embargo, hay quienes esperan la lluvia con esperanza aunque tampoco quieren que llueva demasiado porque ahí, en cambio, sería un problema para su cultivo de arroz.
Alberto Bohórquez y Juan Chiriguaya trabajaban ayer en la hacienda La Victoria (Tarifa) abriendo canales para que el agua acumulada por la lluvia se retirara hasta el nivel ideal para empezar a sembrar arroz.
Ellos comenzarán a plantar el grano desde el próximo miércoles por la mañana y por la tarde irán a sus pequeñas propiedades para también plantar su arroz.
En los recintos de Daule hay otros agricultores que también comenzaron a mover la tierra y esperan lluvias moderadas para empezar su trabajo en el campo.
17 DÓLARES
Este fue el mejor precio que tuvo el quintal de arroz el año pasado, según los agricultores. Y fue el valor pagado a los productores del grano en el país.
3 MESES
Es el tiempo que demora la siembra y cosecha de arroz. La última labor de verano se dio en diciembre. Ahora se espera empezar la
primera del invierno.
ARROZALES
HECTÁREAS
El III Censo Nacional Agropecuario realizado en el 2001 establece que en el Ecuador hay 343.936 ha sembradas con arroz, de estas el 80% corresponde a propiedades menores a las 10 ha.
DISTRIBUCIÓN
El 3,6% de esta superficie se cultiva en los valles cálidos de la Sierra y en provincias de la Amazonía y el 96,4% en el Litoral con la distribución del 53,6% en la provincia del Guayas, el 38% en Los Ríos y el 8,4% en otras provincias de la Costa.
ÉPOCAS
En el Ecuador el cultivo del arroz se realiza tanto en el invierno o periodo lluvioso denominado de secano, como en el verano o periodo seco, dependiendo exclusivamente del riego.