Jueves 11 de enero del 2007 Cartas al Director

Los ministros de Correa II

Ahora que prácticamente ya tenemos ministro de Gobierno, a partir de este 16 de enero, vale la pena recordarle a quien asumirá esa cartera –y que fuera ya, en esa misma Secretaría de Estado, subsecretario, por lo que no dudamos debe conocer en detalle el desenvolvimiento administrativo– el triste papel que desempeñan los jefes políticos del país.

Se les da tan poca importancia que ni siquiera se han solicitado las partidas para el nombramiento de estas autoridades en muchos cantones nuevos, y no tan nuevos porque algunos tienen más de ocho años de creados, como el  caso de Pedernales, Jama, San Vicente, en la provincia de Manabí; a pesar de que la ley les otorga entre otras responsabilidades: cuidar que en su sector se cumpla la Constitución; garantizar la tranquilidad del cantón; preocuparse por la seguridad observando el trabajo de la Policía Nacional, persiguiendo a la vez a los delincuentes; cooperar en elecciones o consultas, manteniendo contacto con el Tribunal Electoral Provincial; inspeccionar las oficinas públicas procurando el buen desenvolvimiento de juzgados, notarías y registradurías de la propiedad; trabajar por el desarrollo de la comunicad en salud, vivienda y educación; vigilar a los municipios, denunciando anomalías al respectivo consejo provincial, haciendo cuando sea conveniente, arqueos de caja de la tesorería municipal...

Que el nuevo Gobierno haga una reunión nacional con todos los nuevos jefes políticos, para que los instruyan sobre el cumplimiento de sus actividades. Los jefes políticos y tenientes políticos son responsables de la ejecución de las políticas del Gobierno nacional.

José María Larco Vera
Quito


Sin temor a equivocarme, la designación del nuevo ministro de Agricultura, para el próximo periodo, no habrá sido tarea fácil, y felicito al presidente electo Rafael Correa, por haber elegido un ingeniero agrónomo.

En este país, los políticos en campaña exclaman la famosa frasecilla de que somos un “país eminentemente agrícola, pero cuando están en el poder se olvidan de apoyar al sector, dar líneas de crédito para todos los cultivos productivos con intereses realmente de fomento que no sobrepasen el 5%; o créditos para infraestructura de maquinaria y equipos de riego con plazos hasta de diez años, y periodos de gracia acorde al cultivo por explotarse.

Atrevámonos a soñar, que esto lo hará el futuro ministro de Agricultura, tal cual lo prometió el presidente electo Rafael Correa, al señalar que serían esos sus primeros decretos. Al igual que todo extranjero que pretenda ocupar un cargo de oficina o campo, espacio que puede ser de uno del 30% de ecuatorianos que están sin trabajo, deberá cumplir dos requisitos: formación académica con mínimo una maestría, aprobar el examen técnico ante un tribunal altamente calificado del colegio profesional correspondiente; y pagar al colegio que pertinente, un valor no menor al 10% de su ingreso anual, por cada renovación periódica, y que sus patronos reporten sus pagos al SRI (Servicio de Rentas Internas) para evitar evasiones.

Nos atrevemos a soñar también que el ministro entrante revisará los impuestos que gravan los insumos agrícolas importados, pues el descontrol en la aplicación de estas tasas, más el excesivo margen de utilidad de los distribuidores –que nadie controla– hacen que haya costos de producción elevados y que el agricultor o empresario agrícola, si no pierde, su utilidad sea tan baja que prefiere cambiar de cultivo o actividad; como han sucedido casos en la provincia de Los Ríos. Y finalmente, que los colegios profesionales y centros agrícolas expongan desde cada una de sus ubicaciones geográficas sus necesidades para que el nuevo ministro reestructure su plan de apoyo en todo Ecuador, y elimine burócratas.

Ing. Agr. Vicente Luzardo Párraga
Guayaquil
Cartas al Director

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