Domingo 07 de enero del 2007 Cartas al Director

Monumento al general Alfaro

Con impotencia, indignación, y hasta cierto punto absorto, tengo conocimiento que el monumento al general Eloy Alfaro Delgado va a ser trasladado a un sitio que no llena las expectativas por las cuales se lo construyó en honor a ese gran hombre luchador de las causas nacionales, como buen padre del liberalismo ecuatoriano que fue.

Si quisieron cambiarlo de lugar, hubiese sido a un sitio  histórico accesible, sobre todo, si le quieren rendir tributo a tan ilustre ecuatoriano.  ¿Cómo es posible que ninguna institución se haya hecho presente ante tamaña arbitrariedad? Ojalá esto merezca la atención del pueblo.

Ing. Com. Enrique Machado Sánchez
Guayaquil

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural lo menos que hace es cumplir con su función. A efectos de intervenir en algo comienza a confundir, crear polémica, para luego de apoderarse del tema con apalancamientos supuestamente legales, armar conceptos y desatinadas recomendaciones, para después, según las reacciones al tanteo, actuar en el asunto.

En conclusión, vemos que para hacer un simple traslado del monumento-escultura a don Eloy Alfaro, tuvieron que prohibir la realización de otro que no era necesariamente el mismo, como réplica (gozando de sobrados méritos); y si era esa la intención, ¿cuál podía ser el delito o la infracción?, ¿qué ley u ordenanza prohíbe que a una persona, gremio se lo instaure en monumento?, ¿por qué no mejor facilitar la ejecución?  Lograron, maquilladores patrimoniales, tener éxito al mutilar una obra existente con el pretexto de ser exactos y fieles a la obra en su reubicación  (avenida de las Américas-ciudadela Bolivariana, Barrio Orellana).

Por el apuro metieron la pata dejando una al aire, y toda la escultura un metro desencajada de la obra original. Luego, sugieren en el lugar de los escombros, erigir una obra escultórica al agua, fuente o pileta, que correrá igual suerte a lo anterior ahí tumbado: la de no ser vista ni apreciada. Próximamente asistiremos a la inauguración de una escultura al bombero, un homenaje institucional al hombre benemérito de Guayaquil; sin nombres, anónima de ilustres personajes, y huérfana de alegoría.

Arq. Enrique Aucar Daccach
Guayaquil

Por gusto gastan dinero, tiempo y palabras de discusión en  el traslado de dicho monumento, cuando hay cosas más urgentes que el presidente saliente, Palacio, debió atender en beneficio del país.

En la ciudad y resto del país se ven obras nuevas, o algunas que tienen muchos años de antigüedad en buen estado, que las desbaratan para volverlas a construir, o que las vuelven a reubicar en otros lugares, y al parecer ahí sí hay dinero; mientras que para asuntos de trascendencia como la atención a damnificados, la construcción o reparación de escuelitas, la dotación de caminos vecinales en recintos, nunca hay presupuesto.

Pedro Astudillo
Guayaquil
Cartas al Director

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