Domingo 07 de enero del 2007 La Caja

Las imágenes del abandono

Una víctima y su familia merecen más que nada respeto y solidaridad, y eso incluye a los medios de comunicación. El público exige información.
Bajo el guión actual no se cumple lo uno ni se ofrece lo otro.

Porque en los reportes no se tuvo más que fragmentos aislados sobre la vida de Carlos Alonso y alguna mención sobre un punto clave: las enfermedades congénitas de varios miembros de la familia (otra vez, hubo que mirar la TV internacional para enterarse que madre, hermana mayor y hermano menor sufren de un mal degenerativo que les quita la visión).

Y qué decir del dislocado comentario (por chovinista) de Jorge Aguirre en Gamavisión sobre los ecuatorianos que ponemos en España no solo trabajadores sino muertos. Como si el terrorismo de ETA fuera una fiesta para el pueblo español. Un comentario digno de una charla de bar después de varias cervezas, no del entrevistador de un medio de comunicación nacional.

Lo más grave es que lo visto en la televisión refleja en mucho la actitud de ciertos sectores del país. Los familiares de Palate mencionaban que mientras estuvieron en España no hubo momento en que las más altas autoridades del Gobierno español, comenzando por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, no los estuvieran llamando, visitando e interesándose por su suerte. En contraste, las autoridades de nuestro país mostraron un completo desinterés que comenzó por la ausencia (justificada o no) del Embajador en Madrid. No es únicamente ahora: recordemos cómo en Fajardo, las familias debieron enterrar a 45 víctimas de un crimen de tránsito en una fosa común ante el más completo abandono del Estado ecuatoriano.

En la televisión se recogen algunos aspectos de la realidad. En este caso, más que el llanto en Picaihua, lo que se revela es que aún existe una distancia enorme para que las víctimas más humildes sean tratadas con el respeto que merece un ciudadano.
La Caja

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