- ENE. 05, 2007 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Hasta que llegó el día: Mariela Viteri y Ángelo Barahona se sentaron para hablar de ¡periodismo! y otras hierbas. “¿Hacia dónde crees que va el periodismo de farándula en el país?”, preguntó la conductora de TC y Barahona reveló sus intenciones: “Tenemos que dejar el chismecito atrás”. “¿Es lícito revelar por ejemplo la orientación de un personaje de la farándula?”, insiste Viteri. “Si suelta papaya, sí”, teoriza Ángelo.
Todo comenzó hace algunas semanas cuando Barahona hizo un comentario donde sugería que tanto el programa de TC como su conductora estaban en decadencia por un supuesto declive en los “ratings”. La opinión lejos de ser contundente fue tan ambigua que hasta Oswaldo Segura, del staff de ‘Vamos con todo’, dijo que no entendía bien qué mismo quiso decir Barahona.
Pocos días después Barahona se presentó en la fiesta de cumpleaños de Viteri, pero no lo dejaron ingresar: más que otra cosa, fue ridículo verlo –osito de peluche y flores en mano– mandar el feliz cumpleaños a Mariela con los porteros. El incidente se transformó en el drama del año para ‘Vamos con todo’: se lo sacó a relucir tantas veces hasta que una reportera del programa pescó a Mariela en un centro comercial y le tomó unas declaraciones que no pasaron del frío más diplomático.
En los dimes y diretes (chismografía pura y dura) se produjo el frente a frente del miércoles donde Viteri buscó una disculpa, un “quizás me excedí” de Ángelo. Él mantuvo la ambigüedad y declaró que Mariela era “una de las mujeres de mi vida” que “está más allá del bien y del mal”, pero al mismo tiempo repitió que no se arrepentía de nada que haya dicho, que estaba en el mejor momento, que los “ratings” lo favorecían, que “tenía su propio programa de farándula”, que él hablaba con los “ratings” en la mano. Mariela soslayó el tema “ratings” y comenzó a cuestionar a Barahona sobre su falta de amigos, su familia, su niñez, es decir, más chismes.
“Debemos dejar el chismecito atrás” decía Barahona, pero el chisme es lo único que pueden seguir haciendo porque nunca podrán cumplir la función del verdadero periodismo de espectáculos: ayudar al público a entender los procesos detrás de cada expresión. Para eso primero habría que pensar en el público y no en el propio ombligo.
Más bien, el pedido de Barahona se parece a un “dejémonos de sutilezas y ensuciemos un poco el ambiente farandulero”. Pero, ¿saben una cosa?, me enternece su ingenuidad, si supieran de qué están hablando deberían ver lo que sucede en la política. Ver, por ejemplo, cómo Federico Pérez trata de crear los mayores cucos frente a la Asamblea ante un complaciente Xavier Segarra en ETV Telerama. Allí entenderían qué mismo es ensuciar el ambiente.