- ENE. 04, 2007 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Dentro de las propuestas de cambio del presidente electo, la bandera de batalla es la Asamblea Constituyente. Considero a la Asamblea como un instrumento legítimo y necesario para realizar un cambio medular en Ecuador.
La Constituyente debe ser dirigida. El mandato soberano debe incluir la limitación absoluta de que la Asamblea se instaurará con la única finalidad de “reformar” la Constitución en relación con: organismos de control, conformación del Congreso, facultades del presidente, sistema judicial y otros semejantes. De esta manera desvanece el fantasma que la Asamblea declare a Correa como monarca o dictador. ¿Cómo se la puede hacer dirigida?, incluyendo en la convocatoria a consulta popular para instaurar una Asamblea Constituyente (o Constituida) los temas que quieren ser “reformados”.
Asunto aparte es la procedencia de esta consulta popular, con un TSE controlado por dos partidos. Recientemente se conoce que desecharían el pedido a consulta popular por inconstitucional, lo que traería una larga y seguramente infructuosa guerra de poderes, con los seguidores de Correa marchando en una calle, y los defensores del statu quo marchando en la otra. ¿Qué se puede esperar de esta guerra?, caos, confrontación y más ingobernabilidad.
A ninguno de nosotros nos conviene que las cosas cambien. Siempre tenemos a alguien en el régimen de turno que vela por nuestros intereses. Yo, sin hipocresía, acepto que probablemente en un régimen de izquierda con mayores impuestos, disminuyan mis ganancias y vea mermado mi estilo de vida (en el aspecto económico). No quiero que ese dinero que me cobran en impuestos vaya a manos de corruptos que los utilicen en negociados; sin embargo, acepto que ese dinero pueda ser más útil al gobierno para que, a través de concesiones o cualquier otra forma permitida por la ley, invierta en gasto social y ayude a las clases que más lo necesitan.
Es un sacrificio que estoy dispuesto a cumplir en beneficio de la sociedad.
Ab. Marco Elizalde Jalil
Guayaquil