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SEGUNDO PREMIO Testamento del viejo Regañón
En esta noche sombría, ya con mi cabeza blanca, voy a dejarles mi herencia hijos míos, si me alcanza... Por allá, mi buen compadre verde olivo me reclama, le dejo un electorado de gente que lo acompaña. Por aquí cambia que cambia "Minis" de todita laya. Para escogerlos fue duro, yo les dejo esta vitualla. Todos supieron cumplirme, aunque a medias, y no hay caso. De aquel gran conglomerado, les dejo un buen correazo... Para los que no se animan a perder en la contienda. Espérate nomás mi chico, de regalos, nada, nada... Entre molinos de harina se han hecho grandes jornadas; otra vez será, me dices, ¡alma mía!, cuándo, cuándo...
Salimos de la campaña, pobre mi gente sufrida. Ahora nos dan glifosato, sin refundación bendita. Pero no tengo la culpa de ser un año sin suerte, para aquellos los frustrados en esa contienda a muerte... Unos con sonrisa triste, otros con ánimo adverso; ya saben, a retirarse, dinosaurios de embeleso... Bendito nuevo Congreso, me juran que es diferente, si se bajaran el sueldo les creería firmemente... A todos los diputados, sin distingos de alcahuete, les dejo sin un retardo la letal Constituyente... No se asusten camaradas que ustedes saben jugárselas, abran nomás el candado, por si acaso y escaparse... Por ahí veo que corren para arriba y para abajo los que se andan palanqueando un puesto sin tener parte... Pero eso es otro rumbo. Hay razones poderosas: el mal juicio de la Oxy, el TLC que da miedo... Les dejaré ecuatorianos, confianza, fe y justicia... El Ecuador está listo para darles la batalla. El petróleo es cosa nuestra, ¡hasta cuándo tanta audacia! Llevárselo casi gratis, con la anuencia de los mismos... Y allá sobre el verde campo, nuestros pobres campesinos esperando la limosna para sembrar sus productos. Te dejaré, hombre augusto, curtido espécimen puro, el nuevo año que nos trae un porvenir más seguro... Duele mucho que por siempre en mi país a la gente les engañan fácilmente por creer en plata fácil. Mi herencia es un buen consejo: Trabajen, trabajen mucho, y no se dejen llevar por ambiciones ni ofertas. A mis chicos estudiantes tira piedras sin permiso, cálmense, no es para tanto, los pasajes no han subido... Mis amigos policías, no cojan el mismo ejemplo; la violencia trae violencia, esos tiempos ya no existen... A los señores choferes, (no se hagan los perdedores); dejen que calmen los gritos las piedras y maldiciones... Primero hay que ordenar los trastos en cada sitio, y nadie quiera pescar las cosas en río revuelto... No es un caso de misterio aquello de los asaltos, los robos y los express; se los digo de una vez... Por eso quiero obsequiarles camionetas, avionetas, policías, mucho más, para dar seguridad. Pero yo me he dado cuenta que ni así bajan los hechos delictivos al granel. Y la causa, ¿dónde está? Yo le dejo al que se viene este problema insoluble. Vamos a ver qué se trae de lúcida solución. Mis señores de la Tele, ustedes dan comezón, a cualquiera que los mire colocan un tropezón. Ponen yuchas, ponen presi. Persuaden a la nación con sketches subliminales, sin empachos ni perdón. Les dejaré un culebrón que los ponga boca abajo, para que a la propaganda no le den "su" promoción. A mis panas emigrantes mi herencia de su regreso, porque si la "Patria vuelve", volverá nuestra ilusión... Apunte usted secretario mi último pensamiento, no sea que a voz de "fraude" me cambien el testamento.
Por: Refundador |