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SEGUNDO PREMIO
Testamento del viejo Regañón

En esta noche sombría,
ya con mi cabeza blanca,
voy a dejarles mi herencia
hijos míos, si me alcanza...
Por allá, mi buen compadre
verde olivo me reclama,
le dejo un electorado
de gente que lo acompaña.
Por aquí cambia que cambia
"Minis" de todita laya.
Para escogerlos fue duro,
yo les dejo esta vitualla.
Todos supieron cumplirme,
aunque a medias, y no  hay caso.
De aquel gran conglomerado,
les dejo un buen correazo...
Para los que no se animan
a perder en la contienda.
Espérate nomás mi chico,
de regalos, nada, nada...
Entre molinos de harina
se han hecho grandes jornadas;
otra vez será, me dices,
¡alma mía!, cuándo, cuándo...

Salimos de la campaña,
pobre mi gente sufrida.
Ahora nos dan glifosato,
sin refundación bendita.
Pero no tengo la culpa
de ser un año sin suerte,
para aquellos los frustrados
en esa contienda a muerte...
Unos con sonrisa triste,
otros con ánimo adverso;
ya saben, a retirarse,
dinosaurios de embeleso...
Bendito nuevo Congreso,
me juran que es diferente,
si se bajaran el sueldo
les creería firmemente...
A todos los diputados,
sin distingos de alcahuete,
les dejo sin un retardo
la letal Constituyente...
No se asusten camaradas
que ustedes saben jugárselas,
abran nomás el candado,
por si acaso y escaparse...
Por ahí veo que corren
para arriba y para abajo
los que se andan palanqueando
un puesto sin tener parte...
Pero eso es otro rumbo.
Hay razones poderosas:
el mal juicio de la Oxy,
el TLC que da miedo...
Les dejaré ecuatorianos,
confianza, fe y justicia...
El Ecuador está listo
para darles la batalla.
El petróleo es cosa nuestra,
¡hasta cuándo tanta audacia!
Llevárselo casi gratis,
con la anuencia de los mismos...
Y allá sobre el verde campo,
nuestros pobres campesinos
esperando la limosna
para sembrar sus productos.
Te dejaré, hombre augusto,
curtido espécimen puro,
el nuevo año que nos trae
un porvenir más seguro...
Duele mucho que por siempre
en mi país a la gente
les engañan fácilmente
por creer en plata fácil.
Mi herencia es un buen consejo:
Trabajen, trabajen mucho,
y no se dejen llevar
por ambiciones ni ofertas.
A mis chicos estudiantes
tira piedras sin permiso,
cálmense, no es para tanto,
los pasajes no han subido...
Mis amigos policías,
no cojan el mismo ejemplo;
la violencia trae violencia,
esos tiempos ya no existen...
A los señores choferes,
(no se hagan los perdedores);
dejen que calmen los gritos
las piedras y maldiciones...
Primero hay que ordenar
los trastos en cada sitio,
y nadie quiera pescar
las cosas en río revuelto...
No es un caso de misterio
aquello de los asaltos,
los robos y los express;
se los digo de una vez...
Por eso quiero obsequiarles
camionetas, avionetas,
policías, mucho más,
para dar seguridad.
Pero yo me he dado cuenta que ni así bajan los hechos
delictivos al granel.
Y la causa, ¿dónde está?
Yo le dejo al que se viene
este problema insoluble.
Vamos a ver qué se trae
de lúcida solución.
Mis señores de la Tele,
ustedes dan comezón,
a cualquiera que los mire
colocan un tropezón.
Ponen yuchas, ponen presi.
Persuaden a la nación
con sketches subliminales,
sin empachos ni perdón.
Les dejaré un culebrón
que los ponga boca abajo,
para que a la propaganda
no le den "su" promoción.
A mis panas emigrantes
mi herencia de su regreso,
porque si la "Patria vuelve",
volverá nuestra ilusión...
Apunte usted secretario
mi último pensamiento,
no sea que a voz de "fraude"
me cambien el testamento.

Por: Refundador

 
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