Viernes 29 de diciembre del 2006 La Caja

Historias de fin de año

La semana comenzó mal. Asaltos, asesinatos espeluznantes, droga y mala televisión.

En un humilde sector de Quito, tres niños fueron apuñalados y asesinados brutalmente. Hay indicios de que el crimen pudo haber sido cometido por el mayor de los niños, un adolescente de 18 años que muchas veces cuidaba de sus hermanos más pequeños.

Un crimen atroz, pero que va más allá del asesinato y nos enrostra brutalmente una situación de niños abandonados, hogares deshechos, padres que encierran a sus hijos para ir a trabajar, maltrato familiar combinado con alcohol... Un tristísimo retrato que pone el contrapunto a la euforia colectiva detrás del consumismo navideño.

¿Qué hace Jonatan Carrera con un caso así? Cebarse en el acusado, un adolescente de 18 años a quien le pone micrófono para que confiese (el menor no lo hace, solo dice “entré, vi el cuchillo y no me acuerdo de nada más”). Como no hay confesión, Carrera desgrana su seudopoesía siniestra para describir cómo cree que fue el crimen. Se imagina la saña, la maldad que utilizó el chico en asesinar a sus hermanos.

Mientras Carrera lo dice, la cámara castiga (¿ajusticia?) al adolescente: lo toma en primer plano, luego recorre su cuerpo, registra sus zapatos, vuelve hacia arriba. Pasa a tomas de detalle: el remate final es sobre los ojos del chico, como tratando de descubrir la crueldad del asesino y no a un muchacho que irá a la cárcel y no se sabe cómo acabará...

Siempre que se dan esas situaciones, las preguntas son las mismas: ¿Qué autoridad policial o de la Fiscalía permite a ciertos periodistas el tener ese contacto cuerpo a cuerpo con personas que están bajo investigación, qué aún no han sido juzgadas y menos aún condenadas? ¿Qué oscuras complicidades se activan en estos casos para que se entregue a los detenidos como carnaza a las cámaras? Si resulta que el chico es inocente, ¿qué sucederá con él ahora que Carrera y las cámaras de TC ya lo han juzgado?

¿Un caso aislado de televisión irresponsable? En el noticiero de Bernardo Abad por Teleamazonas se pasa una filmación en que se registra a varios chicos, adolescentes, jóvenes,  supuestamente consumiendo marihuana, cocaína, quizá base, en calles y parques.

Otra bofetada social de fin de año, pero la filmación no cuenta nada, solo exhibe a los chicos en situación de riesgo. El Código de la Niñez y Adolescencia es muy claro en una disposición: no deben exponerse nunca las imágenes de niños y niñas ligados a situaciones delictivas, negativas o de riesgo.

El código se viola descaradamente. Y otra vez aparecen esas oscuras complicidades: ¿De dónde sale la filmación? ¿Para qué?
La Caja

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