En días pasados en la Gobernación del Guayas el Excelentísimo Dr. Alfredo Palacio G., presidente del Ecuador y profesor de la Universidad de Guayaquil, en consideración a que la Constitución Política, art. 74, señala que la educación superior estará conformada por universidades, escuelas politécnicas e institutos; además, porque, según el art. 75, dice que las funciones principales de las universidades son la investigación científica, la formación profesional y técnica, y citando al art. 78, el cual habla sobre las fuentes de financiamiento de origen público y privado, y que las rentas vigentes asignadas a universidades y escuelas politécnicas públicas en el Presupuesto General del Estado se incrementarán anualmente y de manera obligatoria, de acuerdo con el crecimiento de los ingresos corrientes totales del gobierno central... Entonces de acuerdo a estos lineamientos y acogiendo el pedido de la Universidad de Guayaquil, sobre la homologación salarial con respecto a otras universidades del país o al aumento salarial para el 2007, firmó un decreto presidencial.
Señor Presidente, un decreto presidencial es una orden, es una ley, una disposición, es un mandato u ordenanza, es un reglamento, una estipulación, es un dictado, una sentencia, resolución, etcétera.
El art. 1 del “decreto” reconoce la necesidad de incrementar las rentas anuales de la Universidad de Guayaquil, de acuerdo al crecimiento de los ingresos corrientes totales del gobierno central y acorde a los requerimientos de la Universidad. Yo le pregunto: ¿qué se decreta en este artículo?... Nada, absolutamente nada. Esta literatura es solo un considerando.
Los artículos 2, 3 y 4 del “decreto” disponen que el presupuesto institucional del 2007, de la Universidad de Guayaquil, se integre al Presupuesto General del Estado, para que sea aprobado por el Congreso Nacional; y que en los ejercicios fiscales desde el 2007 en adelante se contemplen las previsiones de recursos suficientes... ¡Señor Dr. Palacio, en el 2007 será presidente el Econ. Correa! y usted será un profesor más de la Universidad de Guayaquil. ¿Por qué esperó usted el último mes de su mandato para acoger el justo pedido de nuestra Universidad? Un profesor con más de 20 años de cátedra tiene la “astronómica” suma de 111,97 dólares de sueldo básico. El artículo 5 es solicitar comedidamente, con la venia del Congreso Nacional, que en la aprobación del Presupuesto General del Estado, sin perjuicio de los ajustes que de conformidad con las competencias previstas en la Constitución y la Ley se considere prioritaria la aprobación del incremento de las rentas para la Universidad de Guayaquil. Pregunta: ¿Qué se decretó en este artículo? ¡Absolutamente nada! Una diligente solicitud no es una orden, ni decreto alguno.
Este “decreto” presidencial bien podríamos ponerle el siguiente epitafio: Yo te ofrezco, busca quien te dé.
Ing. Civil Marco Varas Flores
Guayaquil