Escribe el periodista Rubén Darío Buitrón lo siguiente: “¿En qué momento la Navidad se convirtió en un mercado masivo, asfixiante, congestionado y angustioso?
¿En qué momento la Navidad se volvió una voraz competencia por quedar bien, aparentar, cumplir un toma y daca, competir por quién da o quién recibe más?
¿En qué momento la Navidad dejó de recordarse como la fecha en la que nació uno de los hombres más extraordinarios de la historia universal, el hombre que cambió una civilización y transformó a miles de millones de personas con una nueva manera de ver la vida, una distinta forma de asumir el compromiso por los demás, una infatigable actitud de entrega y sacrificio, una decidida lucha por la justicia y la equidad?
Algún día tendrán que rendir cuentas a la especie humana los que prostituyeron la Navidad, los que intentan borrar de la memoria colectiva el ejemplo inagotable, las huellas solidarias del heroico hijo de un carpintero”.
Miro la televisión y creo encontrar el momento que reclama Buitrón: Creo que fue cuando Jesús fue reemplazado por aquel viejecito puesto de moda por la Coca Cola llamado Santa Claus o entre nosotros Papá Noel. O en el momento en que el pesebre perdió su puesto ante el árbol de lucecitas...
En la televisión se puede encontrar el reflejo exacto del momento. En los anuncios aparece siempre un Papá Noel, que en la mentalidad de los creativos publicitarios ahora es un acechador que puede aparecer debajo de la cama o saltarte en el momento de la ducha, siempre con una ruidosa risita idiota.
El rizo rizado: Ya no solo se trata de que el viejecito aquel reemplace a Jesús como el símbolo navideño, sino que ahora Santa no es más que un tonto de capirote que responde las órdenes del jefe por su celular.
Si en la publicidad Papá Noel aparece tan desdibujado, en la programación navideña no hay campo para otra cosa, como bien lo reclamaba un lector de este Diario el pasado viernes. Las películas son acerca de Santa o cualquier otra cosa. El nacimiento de Cristo, la espiritualidad, las tradiciones como la novena o el pesebre ya son cosas pasadas de moda que no tienen ninguna cabida en la pantalla.
Pero para todos quienes creen en algo distinto aún, un gran abrazo navideño.