Lunes 18 de diciembre del 2006 Política

Correa busca acercarse a Colombia

QUITO

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En Puerto Nuevo (Sucumbíos), al pie del río San Miguel que divide la línea de frontera entre Ecuador y Colombia, los pobladores se sienten amenazados por la reanudación de las aspersiones aéreas para destruir los cultivos de coca en el vecino país.

El futuro Presidente intentará retomar las relaciones con el vecino país, porque afirma que en este momento lo último que se debe hacer es cortar la comunicación.

El presidente electo Rafael Correa viajará este miércoles a Colombia para reunirse con el mandatario de ese país, Álvaro Uribe, pues –según expresó– ante una situación delicada como la que enfrentan actualmente ambas naciones por el reinicio de las aspersiones aéreas en la frontera común “lo último que se debe hacer es cortar la comunicación”.

El futuro gobernante dijo ayer que el tema central de la cita “obviamente será detener las fumigaciones que están realizando (porque), como indicaron el presidente (Alfredo Palacio) y el canciller (Francisco) Carrión, es un acto hostil de Colombia a Ecuador”.

En tanto, el canciller Francisco Carrión dijo ayer que envió varias misivas a la OEA y   dialogó, vía telefónica, con el secretario general de ese organismo, José Miguel Insulza, pues espera que “el tema sea sometido al Consejo Ejecutivo de la OEA,  probablemente a la Asamblea General”. El Canciller agregó que se prepara un alegato para ser presentado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en los que se rechaza la fumigación con glifosato en la frontera común de ambos países. Hoy tiene previsto reunirse con el Embajador de Ecuador en Colombia, Alejandro Suárez, quien fue llamado a consulta. 

El presidente electo, Rafael Correa, buscará aliviar las tensiones entre Ecuador y Colombia por la reanudación de las aspersiones aéreas de este último en la línea internacional de la frontera para erradicar plantaciones de coca.

Por ello, el mandatario electo manifestó ayer que en una situación delicada como la que enfrentan Ecuador y Colombia, “lo último que se debe hacer es cortar la comunicación”.

Con esa premisa viajará a mediados de semana, atendiendo una “gentil invitación” que le hizo el presidente colombiano Álvaro Uribe.

El tema central: “obviamente será detener las fumigaciones que están realizando (porque) como dijo el presidente (Alfredo Palacio) y el canciller (Francisco) Carrión, es un acto hostil de Colombia a Ecuador”, dijo.

Correa espera que la conversación entre jefes de Estado (electo y en funciones) además de ser directa sea franca, y considera que con solo mostrarle el descontento del pueblo ecuatoriano será suficiente para superar la tensión que se vive. Si no es así, dijo, “obviamente habrá que tomar medidas de otra índole. ¿Cuáles? Lo sabrán en su momento.

Correa aseguró que Uribe los espera “con mucha ansiedad y emoción”.

El sábado pasado, el mandatario colombiano no descartó retomar la destrucción manual de las plantaciones de coca, pero siempre y cuando primero se hayan destruido unas 10.200 hectáreas vía aérea. Se mostró confiado en que Ecuador comprenda su decisión, ya que los cultivos de coca sirven para financiar a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y sostiene que el glifosato –un herbicida que se usa para destruir la coca– no es perjudicial para la salud humana.

Hasta el fin de semana Colombia había destruido 2.000 hectáreas de hoja de coca en la frontera con Ecuador, en los primeros cinco días de fumigaciones aéreas.

En la frontera, especialmente en las poblaciones ecuatorianas cercanas a los departamentos de Nariño y Putumayo, los habitantes exigen medidas al gobierno de Ecuador para evitar que una vez más las aspersiones aéreas destruyan sus cosechas agrícolas como lo hicieron hasta hace un año.

Víctor Mestanza, quien tiene una hacienda de 340 hectáreas en Puerto Mestanza, al pie del río San Miguel, dijo que hace cuatro años por las fumigaciones, perdió 30 hectáreas de orito, ocho de caña de azúcar, peces, 400 patos y 70 chanchos. Por ello puso una denuncia en la Defensoría del Pueblo y solicitó al Estado ecuatoriano una indemnización de $ 800.000 pero el Tribunal de lo Contencioso desechó la demanda.

En la zona de los cultivos que hace un año perdió, ahora sembró 10 hectáreas de palma de coco y cría nuevamente peces y cien borregos africanos, por lo que con la reanudación de las fumigaciones teme perder nuevamente su inversión.

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