Lunes 18 de diciembre del 2006 Política

Nuevo Plan Victoria tendrá 14.300 militares cerca de Ecuador

BOGOTÁ | Felipe Guillén, para EL UNIVERSO

Convencido de que la única forma de garantizar la tranquilidad de los colombianos y obligar a los grupos armados a negociar un proceso de paz es derrotando militarmente a las FARC, el presidente Álvaro Uribe dio el visto bueno a una estrategia militar que reemplazará al controvertido Plan Patriota, que no obtuvo los resultados esperados.

Ahora se trata de ir directamente por los cabecillas de la organización guerrillera más antigua y fuerte del continente, que cuenta con 60 mil hombres armados con presencia en todo el territorio nacional. “A estos tipos hay que capturarlos”, fue la orden que impartió Uribe a sus soldados en la base de Larandia,  departamento del Caquetá, al dar a conocer los detalles del Plan Victoria, que será la nueva bandera de su política de Seguridad Democrática.

El mandatario está convencido de que si no se da un golpe a la cúpula de la organización esta se seguirá transformando en un monstruo de mil cabezas imposible de detectar y derrotar en un extenso territorio de topografía agreste y selvática. Si caen los jefes, pronto se irá desvertebrando la organización y entonces se verán obligados a sentarse a una mesa de conversación. Esta es la lógica con la que fue diseñado el nuevo enfoque estratégico para terminar la guerra interna que vive el país hace más de cuatro décadas.

Este plan es básico para concretar el proceso de desmovilización iniciado con los grupos de autodefensas, que surgieron por la incapacidad del Estado de controlar el fenómeno guerrillero.

“Hace cuatro años no podíamos sustentar la política de seguridad en la captura de cabecillas. Enfrentar 60 mil terroristas diseminados por todo el país, ricos, protegidos por complicidades de la política o por el temor de la política, era una tarea que parecía imposible”, afirmó Uribe.

El Plan Victoria estará comandado por el general Alejandro Navas; él estará al mando de 14.300 hombres desplazados al sur del país con apoyo táctico de la fuerza aérea y la armada, responsables del éxito de esta campaña, denominada Omega.

La tarea  es la continuación del Plan Patriota que dejó como saldo en su primera fase 137 militares muertos y 1.300 heridos de la Fuerza de Tarea Conjunta Omega. Aunque son  tres mil hombres menos, ahora tendrán permanencia en los pueblos recuperados por el Ejército y contarán desde enero con aviones Supertucanos, de Brasil.

El teatro de operaciones se orientará contra el bloque Oriental de las FARC, en el sur del Meta, y en los límites de ese departamento con Guaviare y Vaupés.

Pero el éxito del Plan Victoria no está todavía muy claro porque depende en buena parte del recaudo del impuesto al patrimonio de los grandes contribuyentes, aprobado esta semana en el Congreso, cuyos fondos se estiman en cerca de $  4.100 millones.

El reto es continuar con lo alcanzado en la primera campaña, que –según el comandante saliente de la Fuerza de Tarea Omega, Gilberto Rocha– fue disminuir de 4.350 a 2.525 el número de miembros de las FARC en esa zona; se erradicaron 20 mil de las 35 mil hectáreas sembradas de coca, aunque no se logró capturar a Jorge Briceño Suárez, Mono Jojoy, y otros de sus tres miembros del Secretariado ubicados en esa zona.
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