Los militares lograron su corona número trece desde 1967, cuando ganaron el primer campeonato. Emelec vuelve a la Copa directamente, los albos van a una repesca.
El Nacional no tuvo que esperar resultados ajenos al suyo. Los militares llegaron al estadio Olímpico de Riobamba y se llevaron un punto del feudo del Olmedo (0-0) y al término de los 90 minutos ese marcador fue suficiente: se quedaron con el título de campeones del 2006.
Fue la decimotercera vuelta olímpica del conjunto capitalino, que aseguró con Emelec el pase directo a la Copa Libertadores de América del 2007.
Emelec, el equipo que empezó más tarde que los otros cuadros su pretemporada; que no hizo contrataciones millonarias como refuerzo y con el único DT ecuatoriano que comenzó y finalizó el certamen (Carlos Torres Garcés) sorprendió al clasificarse como subcampeón, luego de golear 4-0 al D. Quito en el estadio Capwell. Ese resultado y el empate de Liga y Barcelona (1-1) fueron decisivos en la conquista eléctrica.
En el estadio Casa Blanca la violencia apareció cuando el partido había finalizado y cuatro jugadores canarios debieron ser atendidos en un hospital por las agresiones recibidas.
Se jugaba el minuto 89 cuando abandonó su claustro. Éver Hugo Almeida se había refugiado en un extremo de la banca de suplentes, intentando contener aquel torrente de emociones diversas que su rostro evidenciaba lo invadían según las circunstancias del partido. Pero fue en ese preciso momento que decidió pararse y salir por primera vez a la zona técnica, levantarse de su asiento para convertirse nuevamente en campeón.
Poco, muy poco faltaba ya para que el árbitro Carlos Vera decrete el final del encuentro. A esas alturas ya no le importaba que Olmedo fuera un vendaval que sometía a su equipo en busca del gol del triunfo. El empate que Barcelona había logrado cinco minutos antes en Casa Blanca, ante Liga (Q), les daba el decimotercer título de su historia.
Y así fue. Cuatro minutos después, el silbato de Vera sonó por última vez para decretar el empate a 0, y la euforia se apoderó de todos los que estaban vestidos de rojo, tanto dentro de la cancha del estadio Olímpico de Riobamba como en las tribunas del mismo: los militares eran campeones.
Atrás quedaba un partido de discreto nivel técnico y arbitraje, así como escasas emociones, en el que cualquiera pudo ganar. Olmedo pudo hacerlo porque lo buscó con insistencia desde el primer minuto, aunque no pudo resolver las múltiples oportunidades que tuvo; y, El Nacional porque pese a lo mezquino de su planteamiento tuvo varias opciones que no concretó.
Al final la moneda mostró sus dos caras. Mientras el DT olmedino Gabriel Perrone apenas atinó a sentarse en la banca de suplentes -después de haber estado parado todo el encuentro- con la mirada perdida, Almeida levantaba sus brazos al cielo y, sonriente, celebraba emocionado con todos los miembros de su cuerpo técnico y jugadores.
Tampoco faltaron las lágrimas. Las hubo de impotencia y frustración, como las del delantero paraguayo Jorge Torrales. También de emoción, como las del criollo Cristian Benítez, quien se arrodilló en el césped y no dejó de llorar hasta que se le acercó su compañero David Quiroz.
Luego el terreno de juego fue invadido por aficionados militares que cargaron en hombros a los jugadores mientras daban la tradicional vuelta olímpica.
El festejo en la cancha fue corto, pero emocionante, intenso. Los nuevos campeones del fútbol ecuatoriano buscaron enseguida la intimidad de su camerino, donde continuaron las celebraciones, pero ya en privado.
CRIOLLOS
APOYO
Veintisiete buses llegaron hasta Riobamba desde las primeras horas de la mañana hasta las 12:00 que comenzó el partido, repletos de hinchas de El Nacional que, ayer, tuvo más aficionados en el estadio que el propio equipo local.
CASTILLO
Uno de los más eufóricos con el título militar fue el volante del Estrella Roja de Belgrado, Segundo Alejandro Castillo, quien estuvo en la cancha en los últimos minutos junto a sus ex compañeros, y, al igual que ellos, vestía una camiseta roja conmemorativa que decía "El Nacional, Campeón".
HIDALGO
Carlos Ramón Hidalgo salió lesionado a pocos minutos del final del partido. Sin embargo, el volante guayaquileño -que ayer ganó su cuarto título de campeón nacional- no quiso perderse la vuelta olímpica y estuvo junto a sus compañeros en buena parte del trayecto saltando sobre un pie, con el otro zapato en la mano.
MOLESTOS
Gran malestar causó entre los aficionados militares que el trofeo al campeón no haya estado en el estadio Olímpico de Riobamba para dar la vuelta olímpica con él, sino en la Casa Blanca, pese a que eran los puros criollos los que tenían mayores probabilidades de obtenerlo.
ÁRBITROS
Al final del encuentro, los hinchas del Centro Deportivo Olmedo lanzaron botellas y demás objetos a los árbitros, pero reconocieron con aplausos a los militares como justos campeones mientras daban la vuelta olímpica.
0 Olmedo: Estrada; Ledesma (Cuero, 62m), Ayoví, X. Caicedo, Bagüí; L. Caicedo, Ramos (Pachito, 79m), Castillo, D. Romero; M. Romero (Torrales, 7m), Barcos. DT: Gabriel Perrone.
0 El Nacional: Ibarra; O. De Jesús, Calle, Castro, Caicedo, Cagua; Hidalgo (Ayoví, 84m), Montúfar (Quiroz, 5m), Sánchez; Ordóñez (Vera, 64m), Benítez. DT: Éver Hugo Almeida.
Árbitro: Carlos Vera. Amonestó a Sánchez (61m), De Jesús (70m), Hidalgo (81m) y Ayoví (87m), de El Nacional.
Incidencias: Partido jugado en el estadio Olímpico de Riobamba ante unas 20.000 personas aproximadamente.