Domingo 17 de diciembre del 2006 Religiosa y Obituarios

El evangelio de hoy

La justicia social: una exigencia de la conversión

1.– El mensaje de la Palabra de Dios
Ante la llegada del juicio que exige un cambio radical de vida, los oyentes le preguntan a Juan qué tienen que hacer.

La conversión es una respuesta desde la vida diaria: en la solidaridad, compartiendo lo nuestro, y en la justicia, respetando las leyes que regulan la convivencia social.

Lo que cambia nuestra vida no son los ritos externos, sino la fuerza del Espíritu.

La conversión personal, para ser auténtica, debe manifestarse en el cambio social.

2.– ¿Qué compromiso nos pide el Señor?
Ponernos en la misma actitud de los oyentes de Juan, y preguntarnos qué es lo que debemos hacer para cambiar de vida.

La conversión que exige Juan, no es ni individualista, ni espiritualista, sino que ataca los pecados sociales más frecuentes: el acaparar los bienes, la extorsión, el abuso de poder y el utilizar los cargos públicos para el enriquecimiento personal.

Solo lo legítimamente adquirido es mío. Lo otro, lo conseguido injustamente con los mecanismos de corrupción, aunque tenga títulos de propiedad, no es mío.

El acaparar es un pecado grave: porque lo que unos tienen de más, es lo que les falta a los que carecen de lo necesario.

El compartir que propone Juan, es una exigencia para Jesús: “Tuve hambre y me diste de comer”. No dejar morir a nadie de hambre, es el primer paso; pero el objetivo es construir una nueva sociedad, sin pobres, cimentada en la justicia social, solidaria y fraterna: Porque solo podremos decir Padrenuestro, cuando todos seamos hermanos de todos y para todos.

3.– ¿Cuál es mi respuesta, hoy?
• ¿Qué es lo primero que debería cambiar en mi vida para celebrar la Navidad como un encuentro personal con Cristo?
• Nuestra conversión, nuestra entrega a Dios, ¿se puede ver en las obras?
• ¿Cómo deberíamos actuar los cristianos frente a los mecanismos de corrupción que denuncia Juan, que por ser tan frecuentes nos parecen normales?

Lectura del Santo Evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?”. Él contestó: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”. También acudían a él los publicamos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?” Él les decía: “No obren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y les dijo: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”.

Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él tiene el aventador en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.

Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva.

Palabra del Señor.
Asamblea: Gloria a ti, Señor Jesús.

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