- DIC. 16, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
El martes 12 del presente, a las 15:20, mi hijo, quien es un distinguido profesional y además gerente de una importante empresa camaronera, estuvo a punto de ser asesinado por un guardia de seguridad de un banco instalado en la planta baja de un centro comercial.
El origen de esta situación, que pudo ser muy lamentable, fue una simple discusión por el uso del teléfono celular en el interior del banco, debido a la forma irrespetuosa y grosera con que este guardia lo increpó a mi hijo, quien se limitó a explicarle que usaba el teléfono para copiar su número de cuenta y le reclamó por el trato grosero.
Posteriormente, este guardia, en forma premeditada, esperó en el exterior del banco y cuando mi hijo salió, lo apuntó con su arma y le dijo que lo iba a matar. Fue aquí donde intervino oportuna y valerosamente el otro guardia del centro comercial.
Posteriormente, y ante la presencia de la Policía, el guardia fue protegido dentro del banco por la jefa de esa agencia y por el gerente de seguridad del mismo.
Se ha puesto la correspondiente denuncia en la Fiscalía en demanda de una sanción para este mal elemento.
Lo que queremos resaltar es que las empresas de seguridad que dan servicios a instituciones bancarias deben utilizar procedimientos de selección de personal mucho más técnicos para conseguir verdaderos guardias de seguridad profesionales y proporcionarles el adecuado entrenamiento, en el que se incluya, entre otras cosas, el trato cortés a las personas.
También recomendar a las instituciones bancarias que contratan a estas empresas, la obligación que tienen de supervisarlas para que se cumplan con estándares mínimos de seguridad y cortesía para sus clientes, por su propia conveniencia.
Eco. Manuel Zúñiga Mascote
Guayaquil