Viernes 15 de diciembre del 2006 Cartas al Director

Artículo de Emilio Palacio

Sobre el artículo ‘Mercado y ratones amargados’, del Lic. Emilio Palacio.
Recuerdo haber disfrutado mucho de la mencionada película (Una mente maravillosa). Sin embargo, pensaba que quedaba claro que el “hollywoodense” comentario del personaje principal: “Adam Smith necesita revisión”; no significaba: “Refutación”. De hecho, la solución propuesta por Nash es simplemente una Estrategia de Mercado. Lo cual es un excelente ejemplo de la mano invisible en acción. No hay refutación alguna. Más bien una genial ratificación del concepto.

Y es que cada persona, buscando legítimamente satisfacer su propio interés, indirectamente, sin que sea parte de su propósito, “como si fuese llevado por una mano invisible”, logra beneficiar a la sociedad. Esto es cierto cuando compramos cebiches, vehículos o camisetas. La cooperación social (por coincidencia de propósitos) y la generación indirecta de beneficios, constituyen la esencia de la metáfora de Smith.

Para comprender mejor el simple pero profundo concepto de la mano invisible del mercado es necesario reflexionar sobre su alter ego: la nada feliz mano visible del Estado. Bastará con pensar en Ecuador. Un país con una pobre tradición de libertad económica, irrespeto a la propiedad privada (recordar impuestos desmedidos, inflación, devaluación, etcétera) y una triste integración comercial con el mundo. ¿Y entonces qué es lo que necesita la “mano invisible” para funcionar en nuestro país? Simple: Libertad económica o lo que es lo mismo, controlar constitucionalmente a la mano visible del Estado.

Pablo Arosemena Marriott.
Guayaquil
Cartas al Director

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