¡El séptimo hombre más rico de China es un empresario verde! Él piensa que la energía limpia y renovable –eólica, solar, de biocombustibles– va a ser la industria del crecimiento del siglo XXI.
Bien, aquí hay un nuevo acertijo: ¿adivinen quién es el séptimo hombre más rico en China hoy día, con una fortuna estimada por la revista Forbes en 1.430 millones de dólares? Respuesta: Shi Zhengrong. Ahora, adivinen qué hace. ¿Bienes raíces? No. ¿La banca? No. Manufacturas para Wal-Mart? No. ¿Construcción? No. Shi es uno de los principales fabricantes chinos de celdas solares fotovoltaicas de silicio, que convierten la luz solar en electricidad. Sí, ¡el séptimo hombre más rico de China es un empresario verde! Eso solo debería ocurrir en Estados Unidos.
Shi piensa, al igual que yo, que la energía limpia y renovable –eólica, solar, de biocombustibles– va a ser la industria del crecimiento del siglo XXI, y él quiere asegurarse de que China y su empresa Suntech Power Holdings sean los líderes. Con apenas 43 años de edad y lleno de energía, Shi alberga la esperanza de hacer por la energía solar lo que China hizo por los zapatos tenis: reducir el costo para que millones de personas que no podrían costear unos paneles solares fotovoltaicos sean capaces de hacerlo.
Como ambientalista, le deseo éxito. Como estadounidense, me preocupa que si no empezamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos por desarrollar nuestra propia energía limpia, vamos a perder la revolución industrial de la ecología. Hoy día, la mayoría de nuestros automóviles híbridos son importados de Japón. Mañana, si Shi se sale con la suya, la mayoría de nuestros paneles solares vendrán de China.
Lo que Shi comprende es que China va a tener que volverse ecologista. Sus ríos y su aire se están contaminando a tal grado que no tiene otra opción. De hecho, mientras él y yo conversábamos en su oficina, en el piso 66 de un edificio de Shanghái, el aire estaba tan sucio que apenas se podían distinguir las siluetas de los rascacielos más adelante en la misma calle. Estados Unidos, ¡ay!, aún piensa que volverse ecologista es una opción. Mientras que China estará obligada a desarrollar esta industria, las empresas estadounidenses quizás lo hagan o quizás no, dependiendo de si los distintos estados, o Washington, le exigen a los proveedores de combustibles que generen energía a partir de fuentes renovables.
Por años, nuestro Congreso –afectado de muerte cerebral– pensó que ayudaba a nuestras fábricas y empresas de energía al no imponerles severas normas de eficiencia energética. En realidad estaban ayudando a que algunas se suiciden. La idiota decisión del Congreso de no imponerles mayores normas de rendimiento a los fabricantes de automóviles estadounidenses contribuyó a que Detroit perdiera el mercado y casi terminara en bancarrota. China ya cuenta con mayores normas de rendimiento para sus automóviles en comparación con nosotros, los estadounidenses.
“Personas de todos los estratos en China se han vuelto más conscientes de este tema ambiental y de la importancia de la energía alternativa”, dice Shi. “Hace cinco años, cuando empecé con la empresa, la gente me decía: ¿Por qué necesitamos energía solar? Tenemos un superávit de electricidad impulsada por carbón. Ahora es diferente; ahora la gente se percata de que la opción solar tiene un brillante futuro. Sin embargo, aún es demasiado cara”.
Shi fundó Suntech en Wuxi, China, cerca de Shanghái, después de obtener un doctorado en ingeniería en Australia, en 1992. Según publicó The Wall Street Journal, Suntech combina “tecnología del primer mundo con precios del mundo en desarrollo”, de manera tan efectiva que se ha convertido en uno de los cuatro principales fabricantes de aparatos solares en todo el mundo, junto con Sharp, Kyocera de Japón y BP.
La clave, me explicó Shi, es que él usa mano de obra china barata en lugar de maquinaria de alta tecnología para producir módulos solares y manejar el frágil silicio, amén de que capitaliza los subsidios ofrecidos por diferentes provincias de China que se mueren de impaciencia por ver la inauguración de una planta de Suntech en su región.
Casi el 90% de sus negocios actuales son en el extranjero. Pero a medida que bajan sus precios, el mercado de China se abrirá, y él espera usar eso para ganar mucha mayor escala y lograr que bajen aún más los precios de sus módulos solares.
“Si tenemos un mercado aquí, tenemos confianza en que seremos uno de los líderes en costos”, afirma. “Ahora rondamos los cuatro dólares por vatio. En diez años, estoy seguro de que estará en menos de dos dólares por vatio”, lo que volvería competitiva la energía solar.
Gracias al éxito de Suntech, “ahora existe una ola de empresarios chinos que entra a este sector, aun cuando todavía no tenemos un mercado local”, agregó Shi. “Muchas personas que trabajan en el gobierno dicen ahora: ¡Esto sí que es una industria!”. Para ayudar, el gobierno chino acaba de aprobar una ley que le exige a China obtener el 10% de su energía de fuentes renovables, como la solar, para el 2020.
China está fijando normas más estrictas para el uso de recursos renovables, pero aún es débil a la hora de hacerlas respetar. Estados Unidos es más exigente, pero en cambio es débil para dictarlas. Por eso hay que poner orden en esta situación, porque con el tiempo China se volverá más exigente o no será capaz de respirar. Y cuando eso ocurra, los empresarios de energía “verdes” que están surgiendo en China podrían ganarnos la carrera en el negocio de la energía limpia.
Ah, vamos, siempre pueden comprar una acción en Suntech, que ya está en la lista de empresas de la Bolsa de Valores de Nueva York.
The New York Times News Service