Retomo el camino de Pájaro Febres Cordero y planteo varios absurdos dentro de nuestra sociedad que afectan la sana vecindad entre compatriotas. No son todos los problemas que inciden e impiden el progreso general, pero con una pequeña dosis de honestidad y acción concreta se pueden arreglar.
Uno, sencillo: ¿por qué la Ecuafútbol mantiene el yugo de jugar obligatoriamente, a extrema conveniencia de parte, a 2.800 m de altura, al mediodía? ¿No hay una autoridad que corrija este insano e injusto proceder, implantado con soberbia desde hace décadas? Deben jugarse los partidos de fútbol desde las 16:00, no antes.
Dos, algo menos sencillo: La mayoría de las instituciones públicas, en todas las áreas, categorías y dependencias omiten, con cínico e ilegal proceder, el cumplimiento de la Ley de Transparencia, en especial el destino que le dan al dinero público, especialmente proveedores (beneficiarios) de los fondos de la sociedad. ¿Cuál es la autoridad llamada a velar por este cumplimiento?
Tres, focal para el próximo gobierno: ¿Cómo se mide el desempeño de las entidades y dependencias públicas?; ¿qué resultados entrega cada institución del sector público en relación con su misión específica?; ¿cómo sabe cada una de estas lo que debe mejorar en su desempeño?; ¿cuál es la correlación objetivos cumplidos vs. recursos consumidos? Futuros ministros, si no logran respuestas a estas preguntas básicas, nunca podrán hacer un cambio mínimo (positivo) en el postrado estado de desempeño organizacional de las dependencias que entrarán a dirigir. Es decir, todo cae en saco roto (y debajo del saco están los corruptos). El problema central, apreciado Ec. Rafael Correa Delgado, es que la bajísima productividad del sector público impide el crecimiento de las actividades privadas y disminuye la calidad de vida de las grandes mayorías de menores recursos económicos.
José Márquez Soriano
Guayaquil