- DIC. 13, 2006 - Foto - Editorial - EL UNIVERSO
Es muy probable que se trate de una maniobra política para desviar la atención del empantanamiento en que cayó la negociación con los grupos paramilitares, y que derivó en un escándalo en el que están involucrados grupos oficialistas. No sería la primera vez que Bogotá pone tensión en las relaciones con Ecuador justo en momentos en que sus problemas políticos internos se agudizan.
Hay razones para creer, también, que se le quiso enviar un mensaje al presidente electo Rafael Correa, luego de su exitosa gira por algunos países sudamericanos. Uribe seguramente teme que el nuevo mandatario inaugure su gestión con cierto respaldo político en la región, y que eso le permita presionar con mayores posibilidades de éxito a la diplomacia colombiana para que circunscriba sus acciones militares estrictamente dentro de sus fronteras, algo que incomoda a las fuerzas armadas del vecino país.
Sin abandonar la prudencia de un jefe de Estado, el nuevo mandatario tendrá que demostrar que estos gestos, a los que ya nos tiene acostumbrados el presidente Uribe, no influirán en ningún sentido en su postura internacional.