Lunes 11 de diciembre del 2006 La Caja

Modelos para armar

‘Los 10 Mandamientos’ y los comentarios en esta columna acerca del programa de Ecuavisa han generado un debate entre los lectores. Algunos cuestionan los comentarios. Otros creen que fui muy duro con María Teresa Guerrero. Otros se muestran de acuerdo y hay quienes llegan a cuestionar incluso las motivaciones personales de los productores.

Entre las cartas, está la del relacionador público Gustavo Rivadeneira quien dice: “Considero que todos los seres humanos podemos en un momento determinado de nuestras existencias, o en algún aspecto de ellas, ser modelos de vida para el prójimo y, ¿quién más podría ser merecedor a este honroso título que el actor de teatro y televisión, animador y conductor de programas que Richard Barker?
Asimilando como una forma de vida los únicos recursos que tuvo a la mano, como ocurre con miles de niños y adolescentes en nuestro país pero que, al pasar de los años logró establecerse laboral, física, emocional, espiritual e intelectualmente en un sitial muy diferente al de sus orígenes;  comprobando que querer es poder.

“Richard Barker tiene una memoria fotográfica impresionante, capaz de permitirle registrar en su memoria información de cualquier tipo en un tiempo récord y con una sola lectura u observación. Si este hombre hubiera tenido oportunidades de aprendizaje y enriquecimiento intelectual muy diferentes en su niñez, hoy seguramente estaría ocupando el sitial que logró hace poco el economista Rafael Correa, por citar un ejemplo.

“Si todos estos factores no convierten a Richard Barker en un modelo de vida, ¿qué es lo que estamos esperando los cada vez más exigentes o desubicados teleespectadores ecuatorianos? Veo que nos estamos muriendo de sed al pie de la fuente”.

Personalmente creo que cada quien es libre de asumir los modelos de vida que concuerden con sus metas. Nadie puede cuestionar que Richard Barker es protagonista de una meritoria historia de superación personal, como la que protagonizan miles de ecuatorianos que luchan día a día para salir de situaciones difíciles. Lo que sí cabe discutir es la legitimidad de que sean las estrellas de pantalla de un canal las que se presenten a todo un país como modelos de lo sagrado y lo profano.

En el lado opuesto, otro lector escribe este comentario: “Tuve oportunidad de ver el programa ‘Los diez mandamientos’ en el que apareció David Reinoso. El programa es malo, así de simple, y qué desperdicio de tiempo de televisión. Como televidente hubiese considerado un acto más decente que nos pongan en la pantalla las famosas tiras de colores estáticos. ¿Qué nos queda del programa?
Pues el convencimiento de que Reinoso luce intelectualmente más dotado cuando está disfrazado de El Cholito. No robarás…  pues yo me sentí estafado con este disparate”.
La Caja

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