- DIC. 09, 2006 - Foto - Cartas al Director - EL UNIVERSO
Conforme al art. 104 de la Constitución, el Presidente de la República puede convocar a consulta popular para:
1.- Reformar la Constitución según lo previsto en el art. 283; y, 2.- Cuando a su juicio se trate de trascendental importancia para el país, distintas de las previstas en el número anterior.
Es decir, para reformar la Constitución de la República o sustituirla, que sería lo mismo, el señor Presidente debe atenerse al trámite establecido en el art. 283, esto es, la intención de reformar la Constitución deberá pasar por el Congreso Nacional, que como en el caso de la tentativa del presidente Palacio no pudo prosperar debido a los procedimientos legalmente establecidos.
No se puede convocar directamente a Asamblea Constituyente porque la Constitución no prescribe y en Derecho público solo puede hacerse lo que la ley dispone, además, no se ha roto el estado de Derecho, por tanto una Constituyente no procede.
Lo que podría hacer el señor Presidente es convocar que apruebe la instalación de una Asamblea Constitucional (no Constituyente con plenos poderes que podría caer en la arbitrariedad) con el específico fin de elaborar propuestas para una nueva correlación en las funciones del Estado, ya que esta Asamblea prepararía las alternativas que principalmente reformarían los actuales sistemas de Gobierno, Legislativo, Electoral y más funciones, consecuentemente la consulta no sería para reformar la actual Constitución, sino para un asunto de trascendental importancia que es establecer reformas políticas al Estado ecuatoriano, que pueden ser o no aprobadas por el Congreso Nacional y en ese último caso sí se podría acudir a la consulta popular para dirimir si no hubiere acuerdo conforme el ya invocado art. 283 (por ejemplo, una alternativa podría establecer un sistema mixto presidencialista-parlamentario que compartiendo responsabilidades se puedan delegar funciones administrativas, logrando así la gobernabilidad que nuestro país no conoce desde 1996).
Pero en cualquier caso todo nuevo sistema constitucional que se llegare a establecer deberá regir en lo futuro, es decir para el próximo periodo ya que el binomio presidencial y los legisladores fueron electos para cuatro años, conforme la ley.
Ab. J. Geo Chambers H.
Guayaquil
Aunque parezca mentira, y resulte más que inaudito, ya vemos todos cómo con total desparpajo y cinismo, la partidocracia empieza a mover cielo y tierra para poder mantenerse en la cima, pisoteándonos al resto de ecuatorianos y teniéndonos en esta falsa democracia, de la cual solo los poderosos salen beneficiados.
Por esto, quiero proponer a todos comentar y divulgar en todas partes el proyecto de la consulta para convocar la Asamblea Constituyente. La Soberanía, que radica en el pueblo, o sea en todos nosotros, no puede seguir secuestrada detrás de la pisoteada “Constitución”, cuerpo legal que ha sido tratado como un papel sucio, que han roto cuantas veces han querido los partidócratas. Pero creen que somos tan tontos que vamos a tragarnos el cuento de que “ahora sí van a romper el candado (¿?) ... Nada de eso. La voluntad suprema de la ciudadanía no es materia negociable ni interpretable… es simplemente voluntad soberana, así que empecemos todos a crear el ambiente propicio para el debate de ideas y propuestas.
Dr. Juan Carlos Elizalde Joza
Buenos Aires, Argentina
El día domingo 26 de noviembre del 2006 sufragamos la mayoría de los ecuatorianos, por una razón fundamental, que es la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y no a una reforma a la Constitución que no es lo mismo, como quieren ciertos diputados hoy electos, maquillarnos con esa propuesta. ¿Será que están asustados?
Ya estamos cansados los ciudadanos honestos, humildes de estos representantes mal elegidos. Queremos una patria nueva sin compromiso, sin transe del Ejecutivo con el Legislativo, una Carta Magna sin manoseo, un Congreso Nacional que legisle dentro del mismo y no que se legisle por uno de los corredores del mismo, una Corte de Justicia sin el transe dentro y fuera del mismo, un Tribunal Supremo Electoral transparente con hombres y mujeres de probidad idónea, un Tribunal Constitucional sin cuota de partidos políticos, una Policía Nacional preparada psicológicamente, académicamente y bien remunerada, unas Fuerzas Armadas sin corrupción ni conspiradora para echar presidente cada vez que algún dueño del país se lo plantee, un defensor del pueblo que defienda al pueblo y no que ataque al pueblo, como el caso de las indemnizaciones realizadas en España, un ministro fiscal general elegido por el poder ciudadano y no por el poder de ciertos partidos políticos tradicionales.
Con tales antecedentes, queremos una Constitución nueva para cambiar las leguleyadas que hoy existen en la actual y no una reforma, estaremos pendientes los ciudadanos de que se cumpla por el bien del país.
Ab. Jorge Fabián Sánchez Reyes
Guayaquil