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La única forma que podemos ser crudamente honestos es si tomamos las medidas necesarias de conservación, de inversiones en combustibles renovables y de un aumento al impuesto a la gasolina, que nos puedan hacer independientes energéticamente.
El problema de Iraq tiene tal aspecto caótico que es difícil entender no solo dónde estamos sino qué hay que hacer ahora, si decidimos simplemente irnos. Siempre que me encuentro tratando de estudiar detenidamente un gran problema como este en el Medio Oriente, empiezo poco a poco y vuelvo al conflicto central israelí-palestino. Puede explicar muchas cosas.
Creo que el conflicto israelí-palestino es el gran "choque entre civilizaciones" y que ahora se está dando entre el mundo musulmán y occidente lo que la guerra civil española fue a la Segunda Guerra Mundial. Se parece a lo que las producciones teatrales modestas son a las grandes producciones que se presentan en Broadway.
La guerra civil española de 1936 a 1939 fue el teatro donde las grandes potencias europeas probaron muchas armas y tácticas que después se desplazaron a una escala mayor durante la Segunda Guerra Mundial. Así es que si se estudia la evolución del conflicto israelí-palestino y las producciones teatrales modestas, se puede aprender mucho de cómo podría desarrollarse la guerra más grande que ahora se presenta en Broadway, o sea la que tiene lugar en Iraq y Afganistán.
Por ejemplo, se perfeccionaron los secuestros de aviones en el contexto israelí-palestino como arma del terrorismo, y después se globalizó. Los bombazos suicidas se perfeccionaron ahí, y después se globalizaron. El proceso de paz de Oslo, que David Makovsky, del Instituto Washington para la política en el Cercano Oriente, llama un "intento de Israel por darle poder a un socio palestino con quien negociar", se intentó primero ahí y después, en una forma diferente, se movió al gran escenario con las invasiones estadounidense de Iraq y Afganistán. Se trató de esfuerzos estadounidenses para crear socios árabes y afganos que empujaran una agenda progresista y democrática en el mundo musulmán.
Desafortunadamente, Oslo no tuvo éxito en la producción modesta, y ahora Iraq e incluso Afganistán parecen estar fallando en Broadway. Entonces, ¿qué hacemos ahora? De nuevo, hay que empezar por analizar lo que sucedió en el teatro israelí palestino.
Israel decidió simplemente levantar un muro, como resultado de la intifada palestina de 2000 a 2004. Israel concluyó en ese momento que era imposible una sociedad con los palestinos, cuyos líderes estaban demasiado divididos y eran demasiado disfuncionales para evitar los bombazos suicidas. Así que Israel levantó un muro, unilateralmente se salió de Gaza y, en lo fundamental, dijo a los palestinos: "Seguiremos combatiéndolos pero solo desde una posición de fuerza, solo después de que estemos aislados de la amenaza cotidiana de los terroristas suicidas o de la carga de ocupar Gaza".
¿Cuál sería el equivalente para occidente y el mundo musulmán? ¿También construir un muro? Algunas personas quieren hacer eso mediante el veto al ingreso de Turquía a la Unión Europea, lo que sería un error gravísimo. Sin embargo, ¿cómo nos aislamos de la locura del Medio Oriente sin abandonar las reformas allá, que aún se necesitan con urgencia, si no se puede hacer que Iraq y Afganistán funcionen?
Levantar un muro virtual. Poner fin a nuestra adicción al petróleo. Necesitamos terminar nuestra dependencia en la energía en esta parte del mundo, porque nos debilita a ellos como a nosotros. Es terrible para nosotros porque los adictos nunca dicen la verdad a sus camellos. Nosotros somos los adictos al petróleo y ellos son los camellos del petróleo. La única forma que podemos ser crudamente honestos es si tomamos las medidas necesarias de conservación, de inversiones en combustibles renovables y de un aumento al impuesto a la gasolina, que nos puedan hacer independientes energéticamente.
No quiero que mis hijas vivan en un mundo donde la diferencia entre un buen día y uno malo sea si Muqtadá Al-Sadr permite que el primer ministro de Iraq Nouri Al-Maliki se reúna con el Presidente estadounidense o si ciertos regímenes árabes alteran lo que dicen sus libros de texto sobre los no musulmanes. Les deseo el bien a todos, pero no quiero que causen un impacto en mi vida y no quiero estar perturbando las suyas, y la única razón por la que estamos tan interrelacionados ahora es el P-E-T-R-Ó-L-E-O.
Terminar con nuestra adicción al petróleo no solo nos protegería de lo peor en el mundo árabe musulmán, sino nos ayudaría a apoyar lo mejor. Estos regímenes nunca harán reformas mientras disfruten de ganancias petroleras imprevistas, que les permiten mantener sociedades cerradas con sistemas educativos arcaicos e industrias protegidas que no pueden competir globalmente. Bahrain, el pequeño Estado del golfo Pérsico, acaba de efectuar sus segundas elecciones libres, en las que las mujeres pudieron votar y candidatizarse. Bahrain también es el primer Estado árabe del golfo al que empieza a agotársele el petróleo. No es ningún accidente.
Todo el mundo pregunta cuál es nuestro "Plan B" para Iraq. Respuesta: es salirse tan pronto como podamos, con el menor daño posible, justo como hizo Israel en Gaza. Y después levantar un muro, no uno físico sino de independencia energética que nos permita continuar comprometiéndonos honestamente con los árabes y musulmanes más progresistas en una agenda de reformas, pero sin ser rehenes de los más malévolos.
The New York Times News Service |