Las precipitaciones han provocado el aumento del caudal de los ríos, especialmente del norte del país.
El conjunto habitacional La Victoria, ubicado junto al bosque protector Guayabillas, al oriente de esta ciudad, amaneció ayer cubierto de agua, lodo y piedras, tras la fuerte lluvia que cayó el pasado miércoles.
Momentos de tensión vivieron las cuarenta familias que habitan en el lugar, en donde viven en permanente zozobra, a causa de los desbordamientos de una quebrada junto a una montaña, la que desemboca en los canales y alcantarillas del plan residencial.
Niños desmayados, ancianos desesperados y mujeres llorando por la impotencia de no poder hacer nada ante la inclemencia de la naturaleza, fue el panorama que se observó ayer.
Varios testigos señalaron que en cuestión de minutos las casas se llenaron de agua, arena y lodo; lo que provocó cuantiosas pérdidas para los pobladores.
Incluso las calles internas de la urbanización se convirtieron en ríos y piscinas, por el taponamiento de las alcantarillas. Esta situación obligó a los habitantes a romper las paredes del cerramiento para evacuar la gran cantidad de agua y desechos.
Clara Basantes, una de las habitantes del condominio, dijo que fueron engañados por los constructores. “Nos aseguraron que aquí no correríamos ningún riesgo y que la obra fue levantada cumpliendo todos los requisitos”, comentó con sollozos.
Añade que no es la primera vez que ocurre una inundación, aunque reconoce que las ocasiones anteriores no fueron de las proporciones como la del miércoles.
Los dueños de las viviendas, indignados, aducen que en varias ocasiones acudieron a las autoridades locales para solicitarles una solución a este problema, pero aducen que no han sido escuchados.
Según Iván Bolaños, presidente de los residentes de la urbanización, la culpa la tiene el Colegio de Arquitectos de Imbabura y el Municipio de Ibarra, por aprobar los planos y la construcción del proyecto habitacional.
Señala además a la Empresa de Agua Potable y Alcantarillado como responsables de no encauzar la quebrada por donde bajaron los desechos. En el lugar trabajaba una cuadrilla de empleados municipales que intentaba desalojar la gran cantidad de lodo que quedó luego del desastre.
En Babahoyo
Por espacio de cinco horas la ciudad de Babahoyo soportó el pasado miércoles, un torrencial aguacero, lo que provocó que varias calles amanecieran anegadas.
En la zona rural los agricultores expresaron su complacencia por la lluvia, ya que están preparando su terreno para la siembra de invierno. “Nos alegra porque suaviza la tierra, pero esperemos que continúe y no sea como los dos últimos años, que solo llovió unos días”, dijo Francisco Franco, agricultor de Mata de Cacao.