- DIC. 07, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Con las fiestas de Quito, las pantallas se llenaron de pasodobles, acentos españoles, toros en extraña amalgama con música nacional, bandas populares, danzas folclóricas y chivas. Se podría pensar que es el perfecto reflejo del mestizaje urbano, pero es solo una impresión. Si se observa con más atención hay elementos de la fiesta que son importantes y otros, únicamente, accesorios.
Por ejemplo, la nula cobertura a la sesión del Municipio que conmemoró la resistencia de las culturas originarias tuvo su exacta contraparte con la atención desmedida por las corridas de toros.
Tres programas taurinos –por lo menos– se pudieron ver en la pantalla. El más antiguo y estructurado es ‘¡TV Olé!’ de Teleamazonas y que se emite como cada año desde un hotel de la capital. La presencia de un conocedor como Javier Hurtado de la Televisión Española, da solidez. María Mercedes Cuesta ha mejorado mucho en la conducción del espacio y la novedad fue la incorporación de Kiki Pérez y Roberto Angelelli llevando notas sociales y de ambiente.
El primer programa de la serie fue el más divertido, también. Allí los dos nuevos reporteros taurinos demostraron que la tarea impuesta por el canal no era de su total agrado. Los diálogos sobre “toros” y “polvos” con María Mercedes Cuesta no tuvieron desperdicio. La expresión de desconcierto de Javier Hurtado lo decía todo.
Como desde hace varios años, Gamavisión ofreció un espacio diario conducido por Gonzalo Ruiz, uno de los pocos periodistas ecuatorianos especializados en el mundo taurino. El programa, en cualquier caso, fue el que menos recursos puso. Incluso el set apareció mal iluminado y sin mayor concepto estético.
La novedad fue el programa de RTS donde se mezclaron conductores de la casa como José Antonio Sánchez y María Mercedes Castro con presentadores españoles. RTS no escatimó recursos y desplegó dos equipos desde otros tantos hoteles.
Los tres programas estuvieron en el mismo horario, la competencia fue por un mismo público. No solo el aficionado taurino, sino todos aquellos que consideran que las fiestas de la ciudad pasan por la lidia. La fórmula televisiva fue reducir el perfil de lo más técnico y especializado de la tauromaquia. En otras palabras, no presentar programas puros y duros, sino algo que tuviera componentes cada vez mayores de farándula y festejo. Por eso Kiki Pérez y Roberto Angelelli (Teleamazonas), José Antonio Sánchez (RTS) y Christian del Alcázar (Gamavisión) adquirieron tanta importancia.
Pero la noción de fiesta (y ahí se cierra el círculo) no tuvo nada de mestizaje, inclusión y real festejo popular. Por los sets de televisión pasó una fiesta de colores amarillo y rojo, en tanto lo demás fue folclore y accesorio. Por eso, cuando se grita ¡Viva Quito!, sí dan ganas de preguntar: ¿Qué Quito?