Miércoles 06 de diciembre del 2006 La Caja

El televidente, la última rueda del coche

El lunes se transmitió la ‘Crónica de una elección’ que Teleamazonas había anunciado originalmente para el jueves 23 de noviembre, antes de las elecciones. El aplazamiento nunca fue explicado al televidente.

El documental de Andrés Barriga retrata las campañas de Rafael Correa y de Álvaro Noboa, y como se vio el lunes queda evidenciado que la campaña del candidato ganador fue mejor que la de su contendor. ¿Por qué se retrasó la emisión? Como se dijo antes, el canal nunca dio una explicación al televidente hasta ahora.

Fuentes del canal explicaron a esta columna que “el programar la crónica antes de las elecciones podía ser malinterpretado”. ¿En qué sentido? “Podía haber gente que nos acuse de que estábamos tratando de influir en el voto y eso justo en el día de cierre de campaña. Preferimos buscar una fecha oportuna y eso fue este lunes”.

El domingo habíamos expresado dudas por las razones de este aplazamiento y de otro, el reportaje sobre los “retos del futuro Gobierno de Correa” que se anunció en ‘30 Minutos Plus’. En la producción de este espacio periodístico se informó que la suspensión se debió a que el presidente electo no concedió la entrevista solicitada por ese programa y no quisieron salir con un reportaje débil que no lograra atraer sintonía en un horario en el cual se compite con las telenovelas por el rating.

Más allá de cualquier especulación política, las suspensiones retratan una situación. Lo poco preparados que están los canales de televisión ecuatorianos (en general,  y no en un solo canal) para dialogar con los televidentes. Se habla de interacción, pero todo se reduce al “mensajea” o a la llamada sobre preguntas elaboradas por los productores del canal. Recibir la voz del público libre y democráticamente es algo que no sucede. Como tampoco el considerar al televidente  como  alguien a quien se deben ofrecer explicaciones y si es el caso disculpas.

En otros países el cambio arbitrario de horarios de los programas o peor aún la no emisión de alguno sin previo aviso es sancionado severamente por las autoridades, pues se considera que si al televidente se le ofreció algo y no se cumple, se lo está engañando. Aquí no existe ninguna autoridad que regule, ponga orden o, por lo menos, llame la atención.

¿Qué sucede en casos de fuerza mayor? Deben ser explicados frontal y transparentemente al televidente y no pasar de puntillas con la esperanza de que nadie se dé cuenta.
La Caja

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