Terminada la campaña, la televisión no ha perdido protagonismo político. Todo lo contrario, en la pantalla se puede ver cómo se redefine el panorama en ese ámbito. Los reporteros ríen después de abordar al presidente electo. En Gamavisión, Jorge Aguirre, Rolando Panchana y Fabián Alarcón apoyan la Constituyente. Por el programa de entrevistas de Jorge Ortiz, en cambio, pasan los opositores a ese planteamiento como Alfonso Harb.
Los días poselectorales no han llevado a que la televisión pierda protagonismo político. Todo lo contrario, la pequeña pantalla ha pasado a ser el medio que decide por dónde van los tiros o, en otros términos, el que está definiendo la agenda de discusión nacional de cara al cambio de gobierno.
Al ver televisión en estos días se puede saber nítidamente cómo se alinean los actores políticos, qué estrategias adoptan, cómo se mimetizan y/o cómo algunos de ellos tratan de torcer la voluntad popular de las más variadas formas. No vamos a hablar de esto en una columna de televisión, pero me imagino que los analistas políticos se estarán deleitando con el cruce de mensajes que se escenifica diariamente en la pantalla.
Lo que sí podemos hacer aquí y ahora es ir descubriendo las formas en que la televisión –reporteros, entrevistadores, opinadores– van construyendo una agenda de discusión política que le ha ganado la iniciativa a un gobierno recién electo que aparece rezagado, cuando debiera ser el que pone los temas y los tiempos del debate.
Luego de una campaña tan polarizada, la noche de las elecciones fue un remanso de paz en los sets de televisión. La contundente victoria de Rafael Correa provocó que toda resistencia del bando opuesto decayera. El folclórico paso de Álvaro Noboa por los canales negándose a aceptar la derrota fue un episodio para la anécdota y poco más. ¿Qué sucedió entonces?
‘Voz y voto 2006’ (Gamavisión, TC Televisión y Telerama) y ‘Elección 2006’ (RTS y Teleamazonas) cayeron en el desconcierto. Por eso no atinaron a elaborar análisis que ofrecieran al televidente interpretaciones certeras sobre lo que había pasado.
Si bien en un primer momento fue necesario legitimar las cifras ante las dudas sembradas por el candidato perdedor, nunca se subió el siguiente escalón. Es más, durante toda la semana los análisis de los resultados fueron poco contundentes, por lo que se prefirió pasar directamente a la siguiente fase: la calificación o descalificación de lo que podría ser el primer gobierno de izquierda en el periodo democrático reciente.
El canonizar o satanizar son dos caras de la misma moneda y requieren de las más diversa estrategias, pero en la pantalla la favorita es la especulación. Con este recurso, unas veces se trata de conducir al televidente hacia la oscuridad del miedo y en otras a la ilusión de que el deseo basta para construir realidades.
El miedo es al “chavismo” , por supuesto… Hubo una radio en Quito que hasta reprodujo un discurso de campaña de Hugo Chávez en Venezuela en el que amenazaba con cerrar cualquier canal de televisión que transmitiera llamados subversivos y lo presentó como la posibilidad cierta de algo similar en el Ecuador de Correa.
Vamos a la televisión. En Ecuavisa, la estrategia ha sido ir tomando distancia del futuro gobierno luego de haberse definido a favor de Alianza PAÍS durante la campaña. Como signo y ejemplo está el cambio del “correazo contra la partidocracia” al “baratillo de ofertas” en el promocional para el programa dominical de Alfredo Pinoargote. Incluso la entrevista de Carlos Vera a Rafael Correa no fue enfocada en el triunfo, sino en los retos del futuro.
Parece ser que en esta televisora sienten que invirtieron una parte importante de su credibilidad en la operación para evitar que Álvaro Noboa alcance el poder y ahora quieren dejar a un lado cualquier acusación en contra manteniendo una línea crítica con el próximo gobierno.
En su lado, Teleamazonas reivindica que fue la estación que supo mantener la independencia frente a los candidatos durante las elecciones.
Lo cual no explica –o no explica del todo– por qué se suprimió el reportaje de resumen de campaña que debía aparecer el día del cierre de esta. En la semana que termina hubo otra suspensión: un reportaje sobre los retos urgentes del gobierno de Correa que debía ser transmitido en ‘30 Minutos Plus’, pero que no se lo emitió sin dar ninguna explicación al público.