- DIC. 01, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Los 10 Mandamientos es uno de los pilares de la doctrina judeo-cristiana. Es decir, no estamos hablando de palabras en el viento o frivolidades de pantalla.
Plantearse un programa bajo ese nombre es cosa seria. ‘Los 10 Mandamientos’ es el nombre del nuevo programa de Ecuavisa y sin llegar a ser un espacio frívolo, tampoco alcanza para mucho.
Que los 10 Mandamientos sean un fundamento de la disciplina cristiana, no es gratuito. En realidad, cada uno de los principios remite a una debilidad humana, el “pecado”. El Decálogo esboza un camino de normas muy precisas, que son herramientas con las que se debe trabajar para alcanzar la utópica perfección.
Plantear los 10 Mandamientos como un programa de televisión tiene dos posibles salidas: Primera, un programa de sermoneos y dogmas religiosos. Segunda, un espacio que ayude a entender la naturaleza de los pecados, penetre en ellos y en su interior nos revele las profundas contradicciones, retrocesos e imperfecciones de los seres humanos, no para juzgarlos sino para entendernos mejor.
Lo de Ecuavisa no es ni lo uno ni lo otro. Se queda entre el sermoneo, el dogma; en tanto que la exploración del pecado es tan superficial que no llega a superar el estereotipo del bueno-malo, del blanco-negro.
El programa tiene un punto de partida inconsistente con la elección de personajes. El recurrir a un repertorio de sus estrellas de pantalla y a personajes con exposición pública, para que a través suyo se explore el pecado, es un mal chiste que solo se explica por la intención de acumular rating con lo que está más a mano y resulta más fácil.
¿Alguien puede sostener en serio que se va a revelar el asesinato a través del padre Agila y la fornicación a través de María Teresa Guerrero? O sino que venga Dios y lo vea.
Y el programa, comienza así, con una voz en off que remite a Dios interrogando a los “pecadores”. Y ellos sometiéndose a la actuación. En el caso de María Teresa Guerrero, su expresión era de quien va a cometer una travesura, pero lo hace con la complicidad de sus mayores y entonces comienza a actuar como “pecadora”.
¿Y la fornicación? ¿Qué supimos sobre la naturaleza de este pecado? ¿Qué se reveló que nos ayude a entender nuestras propias imperfecciones humanas? Nada. El programa quedó en el sermoneo del presentador, el mea culpa del esposo de María Teresa Guerrero sobre sus adicciones juveniles y las especulaciones sobre lo deseada o no que es la chica de la televisión.
Nada para un programa que se llama ‘Los 10 Mandamientos’.