Autoridades de México reportaron muerto al joven ecuatoriano Gabriel Alejandro Mendieta Chicaiza, quien salió de Quito e intentó llegar a EE.UU. cruzando la frontera entre estos países el pasado 24 de julio.
Oswaldo Cabrera, de la Coalición Latinoamericana Internacional, informó que fue hasta esa zona limítrofe junto a Gabriel Mendieta, padre del inmigrante, para establecer su paradero.
El joven fue reconocido por una foto archivada y la autopsia no pudo establecer las causas de su muerte, pero se presume que pereció por agotamiento y las difíciles condiciones climáticas. No se hallaron datos de su ingreso ni de su detención o desaparición en las oficinas del Servicio de Inmigración en Campo, California, por donde se suponía debía haber cruzado.
El padre del migrante trata de que se hallen los restos en una fosa común en la que se supone permanecen. La meta del joven era ver a su madre en NY.
Cabrera y Mendieta contactaron con el llamado Grupo Beta que custodia la frontera. Ellos mostraron fotografías de los presos y los que habían sido reportados como fallecidos.
Entre estos últimos hallaron las imágenes de Gabriel Mendieta.
“Fue un momento trágico por el inmenso dolor que causó al padre el saber del fatal desenlace” indicó Cabrera, quien agregó que los reportes oficiales señalaban que Mendieta, de 22 años, oriundo de Quito, fue encontrado muerto el 29 de julio de este año en la población de Tecate, cerca de Tijuana, México.
La Coalición Latinoamericana y los familiares de Mendieta están ahora tratando de que las autoridades mexicanas localicen sus restos en una fosa común en la que se supone arrojaron el cadáver del ecuatoriano, para lo cual han entregado las huellas dactilares.
El propósito de su familia es incinerarlo y llevar sus cenizas a su país natal.
Gabriel Mendieta salió de Quito a principios de julio sin que su padre conozca de la aventura en que se había empeñado.
“El extrañaba mucho a su madre y a su hermana que viven en Long Island, Nueva York, y se propuso atravesar la frontera para poder verlas” dijo su padre el 30 de octubre, en una entrevista.
Él aún mantenía la esperanza de que su hijo estuviera detenido en alguna de las prisiones de Arizona, Texas o California.