- NOV. 29, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Los momentos más tensos de la elección del domingo se produjeron cuando Álvaro Noboa se acercó a las urnas y en medio de un tumulto se desalojó a un equipo de Ecuavisa.
En todos los canales se vio que en medio de un forcejeo, Noboa hizo un gesto con el dedo rechazando la presencia de un periodista y luego llamando televisora por televisora a las que deseaba cerca.
Entonces ordenó (¿a sus partidarios?) el desalojo de uno de los equipos de Ecuavisa que lo había acompañado durante toda la campaña. Un oficial de la Marina conversaba con el candidato, pero no parecía estar en actitud de recibir órdenes, más bien decía algo a Noboa...
Los reporteros elegidos por Noboa se acercaron dócilmente al líder del Prian. El reportero de TC Televisión se dedicó a revisar la Biblia y a identificar el pasaje que iba a leer Noboa. A diferencia de las otras cadenas que transmitieron imágenes de empujones y gritos, el equipo de Canal Uno tenía las mejores imágenes, había logrado un sitio privilegiado.
Un segundo equipo de Ecuavisa, alejado y desde uno de los costados, transmitió la prédica y luego el duro ataque de Noboa en contra del canal. Se dio paso a estudios en donde realizaron algunas precisiones a lo dicho por el candidato. Luego siguió la jornada.
El lunes se transmitieron otras imágenes del incidente: las del desalojo del reportero, camarógrafo y asistente del primer equipo de Ecuavisa. Allí se ve cómo una muchedumbre amenaza a los periodistas, el reportero prefiere alejarse, pero el camarógrafo y un asistente llevan la peor parte. Un corpulento militar los empuja, la cámara casi cae y los seguidores de Noboa los jalonean e insultan...
Frente a la gravedad de los hechos, la Marina ha tratado de explicar que no cumplió órdenes del candidato, que simplemente trató de precautelar la seguridad en el recinto electoral, pero en una situación así es complicado actuar con todas las consideraciones y que se investigará el incidente.
Ecuavisa, a través de Alfonso Espinosa, ha señalado que no hay nada que investigar: los empujones de los militares para desalojar al equipo de periodistas son muy claros y relaciona a una diputada electa del Prian –cuyo esposo es oficial– con los hechos.
El incidente revela muchas cosas. Un candidato a la Presidencia que tiene una actitud inaceptable con la prensa: los elegidos vienen a mí y a los otros los arrojo a los infiernos con las jaurías. La falta total de dignidad y solidaridad de los demás periodistas presentes, que se manifestó en esa imagen del reportero de TC sosteniendo la Biblia de Noboa mientras agredían a sus colegas de oficio. Y, tercero, los camarógrafos y asistentes son tan periodistas, tan valiosos y muchas veces están en mayor riesgo que cualquier otro comunicador que aparece en pantalla, pero se los considera en una escala menor.