- NOV. 27, 2006 - Foto - La Caja - EL UNIVERSO
Reporteros sin Fronteras (RSF) advirtió al cierre de la campaña electoral: “Tememos las consecuencias que esta campaña pueda tener para la prensa ecuatoriana. A falta de un debate político de fondo, el diálogo entre Rafael Correa, su adversario Álvaro Noboa y sus respectivos partidarios se ha limitado a un intercambio de insultos, amenazas y golpes bajos, de los que los medios de comunicación se han hecho eco, como era su obligación”.
“En un clima tan tenso, esperamos que se respete el resultado de las votaciones y que cada uno de los candidatos sepa calmar a sus seguidores y evitar cualquier tentación de venganza contra los medios de comunicación considerados como del campo contrario. Ecuador no debe caer, a su vez, en una guerra mediática”, declaró RSF.
En otra nota internacional, esta vez de Radio Francia Internacional, se advierte lo siguiente: “Otro aspecto nodal de estas elecciones es saber qué actitud podría tener el ganador del domingo con relación a los medios de comunicación –prensa radio y televisión–, factor que tiene un creciente peso en la vida social de cualquier país, sobre todo si en ellos se entremezclan los intereses económicos y políticos.”
Lo cierto es que la campaña electoral y las elecciones dejaron a una gran parte de los medios televisivos en muy mal predicamento. ¿Cómo es posible seguir sosteniendo que juegan a favor de la democracia y el Estado de Derecho televisoras que no dudaron en transgredir principios legales o éticos y ocultaron la campaña a favor de un candidato haciéndola pasar como parte de las coberturas informativas?
La advertencia de RSF pone alertas sobre los peligros que corre la libertad de expresión en un ambiente poselectoral que estará marcado por la polarización de la campaña y las amenazas de los candidatos, en especial Álvaro Noboa, en contra de los medios más independientes y críticos.
Radio Francia Internacional, en cambio, topa la médula: “...qué actitud podría tener el ganador del domingo con relación a los medios de comunicación –prensa radio y televisión–... sobre todo si en ellos se entremezclan los intereses económicos y políticos”.
Allí hay un nudo, un problema y una crisis con dos actores: ¿Qué hará el nuevo poder político frente a unos medios en los cuales se entremezclan “intereses económicos y políticos” determinados? Al otro lado, ¿Qué posición adoptarán los medios donde se entremezclan esos intereses frente al nuevo gobernante?
Por esto se hace más urgente que nunca la autocrítica y la reflexión.
Solo así puede encontrarse alternativas para desatar un nudo que amenaza con asfixiar a nuestra televisión.